En pleno periodo de decisiones universitarias, un texto publicado esta semana plantea una crítica a la concepción utilitarista de la educación y reivindica la importancia de estudiar disciplinas que configuran la identidad cultural, como la lengua y la cultura persa. La reflexión parte de una escena cotidiana: una conversación de sobremesa en la que una madre increduliza ante la matrícula de un hijo en estudios persas y pregunta «¿qué salida tiene eso?».
La «carrera con salidas» y la formación frente al mercado
El artículo denuncia la reducción de la educación a un proceso de adaptación al sistema productivo, donde el éxito se mide por la incorporación inmediata al mercado laboral. Frente a esa lógica, el autor propone repensar las prioridades: estudiar «aquello que nos hace más humanos» en lugar de orientar la formación exclusivamente hacia lo que convierte a los estudiantes en piezas eficientes para la maquinaria económica.
«¿Y para qué sirve estudiar persa?»
La pregunta, repetida por familiares y allegados en muchas casas, resume la tensión entre lo valorado socialmente y lo elegido por interés intelectual. El autor responde, en el texto original, que estudiar persa sirve para «conectar con una de las culturas más antiguas y fértiles del mundo» y para conocer una tradición poética que incluye a Rumi, Omar Jayam, Hafez y Saadi, autores que han reflexionado durante siglos sobre el amor y el disfrute urgente de la vida.
Contexto: la irrupción de la inteligencia artificial
El debate adquiere urgencia tras la irrupción de la inteligencia artificial en ámbitos productivos: si las máquinas modifican las demandas de conocimientos técnicos, resulta difícil prever qué competencias concretas necesitará el mercado en el futuro inmediato. Esa incertidumbre alimenta la tesis del autor: quizá sea el momento de recuperar las humanidades como espacio formativo que no compite por «salidas» inmediatas, sino por la capacidad de entender y enriquecer la experiencia humana.
Consecuencias culturales y educativas
La reivindicación de disciplinas poco pragmáticas en términos de empleo plantea varias consecuencias para la política educativa y la sociedad:
- Revisión de prioridades: replantear si los planes de estudio deben orientarse únicamente a la empleabilidad inmediata.
- Valoración de las humanidades: reconocer que la formación en lenguas y culturas contribuye al conocimiento crítico y a la convivencia cultural.
- Incertidumbre profesional: aceptar que ofrecer salidas laborales claras ya no es garantía de estabilidad en un mercado marcado por la tecnología.
El texto pone foco en la presión social sobre las familias, donde el éxito académico se interpreta frecuentemente como acceso a carreras «seguras». Ese paradigma, subraya el autor, invisibiliza opciones formativas que nutren el patrimonio cultural y la reflexión ética.
Un alegato por la diversidad del saber
Más allá de la anécdota sobre la elección de estudiar persa, la pieza se configura como un alegato por la pluralidad de la oferta educativa. Recuperar y fomentar estudios de lenguas, literatura y filosofía no equivale a renunciar a la empleabilidad, sino a reconocer otros fines de la formación universitaria: la transmisión cultural, la creatividad intelectual y la capacidad de comprender contextos históricos y sociales alejados del interés inmediato del mercado.
| Elemento | Consideración |
|---|---|
| Disciplinas citadas | Lengua y cultura persa, poesía clásica (Rumi, Omar Jayam, Hafez, Saadi) |
| Tema central | Crítica a la idea de «carrera con salidas» y defensa de las humanidades |
La discusión abierta por el artículo invita a decantarse: priorizar la respuesta a las necesidades inmediatas del mercado o rescatar la formación como herramienta para comprender y enriquecer la condición humana. En un contexto de aceleración tecnológica, la pregunta sobre qué conviene estudiar adquiere un nuevo peso político y cultural que atraviesa familias, universidades y administraciones.