Un tendido de 29 kilómetros de cable eléctrico instalado en el lecho marino del estrecho de Gibraltar conecta la península ibérica con Marruecos y actúa como una «autopista submarina» que suministra cada año grandes volúmenes de electricidad al país alauí. Según la documentación consultada, esa infraestructura cubre hasta el 20% de la demanda eléctrica de Marruecos en determinados momentos y funciona, además, como un colchón que evita el colapso de su sistema eléctrico.
Un respaldo técnico y económico
Más allá del flujo de energía en una dirección mayoritaria —de España hacia Marruecos—, la interconexión desempeña un papel técnico esencial: sincroniza la red marroquí con el sistema europeo, lo que permite compensar variaciones de frecuencia y actuar como reserva instantánea ante averías o cambios bruscos en la demanda. Ese servicio de estabilidad es, según especialistas citados, tan relevante como el propio volumen de megavatios transferidos.
«Antes de la interconexión, Marruecos sufría muchos cortes de suministro. No se trata solo de cuánta electricidad envía España, sino de cuándo se transfiere. El enlace sostiene la frecuencia de la red marroquí y hace de backup en momentos críticos»
La afirmación procede de Ignacio Urbasos, investigador de Global Affairs de la Universidad de Navarra, que subraya cómo la conexión permite compensaciones en fracciones de segundo ante la pérdida de un generador o variaciones súbitas de la demanda.
Implicaciones estratégicas y vulnerabilidades
La dependencia de Marruecos respecto a este enlace convierte al cable en un activo crítico para Rabat y, a la vez, en una palanca estratégica para España. Tras la ruptura de relaciones con Argelia en 2021, el tendido submarino es, según las mismas fuentes, la única interconexión de gran capacidad que mantiene Marruecos con el sistema eléctrico europeo; sin él, el aislamiento sería prácticamente total.
En términos diplomáticos y de seguridad, la existencia de una vinculación energética tan pronunciada introduce dilemas: aunque jurídicamente —y en términos de mercado eléctrico— España podría interrumpir en teoría el flujo unidireccional, esa acción tendría costes reputacionales y de confianza considerables para Rabat. A la vez, la dependencia de Marruecos amplifica la sensibilidad ante cualquier tensión bilateral o crisis regional.
Contexto reciente
La relevancia estratégica del cable ha cobrado mayor atención tras la crisis migratoria que afectó a Ceuta, donde la llegada irregular de 70.000 personas generó un escenario de tensión diplomática entre ambos países. Ese episodio, junto con las limitaciones de otras vías de suministro por el contexto geopolítico, pone de relieve la importancia de la interconexión eléctrica como instrumento tanto económico como de influencia.
- Longitud del cable: 29 km
- Contribución a Marruecos: hasta el 20% de la demanda
- Entrada irregular a Ceuta (referencia contextual): 70.000 personas
| Concepto | Dato |
|---|---|
| Longitud del tendido | 29 km |
| Porcentaje de demanda cubierta (Marruecos) | 20% |
| Evento migratorio citado | 70.000 llegadas a Ceuta |
Fuentes técnicas consultadas insisten en que la naturaleza eléctrica del enlace —a diferencia de los contratos de gas o hidrocarburos— no implica normalmente acuerdos de suministro a largo plazo que obliguen a mantener flujos en una dirección concreta. En la práctica, la operación se rige por la dinámica del mercado y por condiciones técnicas de estabilidad de red.
La duplicidad del rol del cable —como proveedor de energía y como elemento de sincronización— hace que su control y su seguridad operativa sean una prioridad tanto para operadores como para responsables políticos. Cualquier interrupción prolongada o daño físico en el tendido tendría efectos inmediatos sobre la oferta energética marroquí y, potencialmente, sobre la balanza de tensiones bilaterales.
En este entorno, la gestión coordinada de infraestructuras críticas, la transparencia en la operación y los mecanismos de resolución de crisis emergen como elementos clave para evitar que un activo meramente técnico se convierta en un factor de desestabilización regional.