La economía verde en España tiene un potencial de creación de hasta 560.000 empleos antes de 2030, según las previsiones del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) y el informe Activar la experiencia elaborado por SAVIA, proyecto de Fundación Endesa en colaboración con Fundación Máshumano. No obstante, la incorporación de profesionales de más de 50 años a esas vacantes enfrenta importantes limitaciones, según el estudio.
Distribución territorial del empleo verde
El informe identifica diferencias territoriales en la concentración de oportunidades vinculadas a la transición ecológica. La Comunidad de Madrid concentra el mayor peso de vacantes, con un 22,1% del total previsto. Le siguen Cataluña, Cantabria y País Vasco, con alrededor del 20%; Galicia registra un 19,8%, mientras que Comunidad Valenciana y las Islas Baleares aparecen como comunidades emergentes con un 17,9% y un 17,2%, respectivamente.
| Comunidad | Porcentaje de empleo verde previsto |
|---|---|
| Comunidad de Madrid | 22,1% |
| Cataluña | 20,1% |
| Cantabria | 20% |
| País Vasco | 20% |
| Galicia | 19,8% |
| Comunidad Valenciana | 17,9% |
| Islas Baleares | 17,2% |
Actividades con mayor demanda según la región
El informe detalla que las oportunidades laborales varían en función de la especialización productiva de cada territorio. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, las perspectivas se centran en la rehabilitación energética de edificios, la movilidad sostenible y la gestión de residuos. En Cataluña, el potencial está más ligado a las instalaciones fotovoltaicas y eólicas y a la movilidad sostenible, mientras que en Galicia se destaca la acuicultura sostenible como sector con posibilidades de empleo verde.
Barreras para la empleabilidad sénior
Estas proyecciones contrastan con la situación actual del colectivo sénior en el mercado laboral. Según la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre de 2026, citada en el estudio, en España hay 767.000 desempleados mayores de 50 años, lo que supone el 30% del total de parado. De ellos, 386.200 son parados de larga duración —están en esa situación al menos un año—.
Pese a este volumen de mano de obra potencialmente disponible, el informe recoge obstáculos que limitan la transición de este colectivo hacia empleos verdes:
- Sólo el 3% de los encuestados ha recibido formación específica en economía verde.
- El 71% percibe discriminación por razón de edad en los procesos de selección.
- El 57% desconoce cómo buscar empleo en el ámbito de la transición ecológica.
Al mismo tiempo, más del 90% de las personas consultadas manifestó su disposición a cambiar de sector y formarse para trabajar en actividades vinculadas a la transición ecológica, lo que subraya la existencia de una demanda real de empleo que podría articularse si se adoptaran políticas adecuadas.
«La transición ecológica también debe ser una oportunidad para el talento sénior»,
afirma Carlos Mur, responsable de Empleo y de Emprendimiento Verde de Fundación Endesa, citado en el informe. La frase resume la propuesta de los autores: convertir la transformación ambiental en un vector de inclusión laboral para personas con experiencia.
Propuestas para canalizar el talento sénior
Para aprovechar esa capacidad de empleo, el estudio propone medidas dirigidas a eliminar barreras y facilitar la recualificación profesional. Entre las recomendaciones figuran:
- Refuerzo de la formación específica en competencias verdes y programas de reciclaje profesional.
- Diseño de itinerarios de recualificación que contemplen las necesidades de las personas mayores de 50 años.
- Acciones para reducir sesgos en la contratación y fomentar la mentoría intergeneracional.
- Incentivos a la contratación sénior orientados al empleo vinculado a la transición ecológica.
El informe plantea que una respuesta coordinada entre administraciones, empresas y trabajadores es necesaria para materializar el potencial de empleo verde sin dejar atrás a colectivos con experiencia laboral. A corto plazo, la capacidad del mercado para absorber a los desempleados sénior dependerá de la eficacia de las políticas públicas y de la disposición del tejido empresarial a adaptar procesos de selección y formación.
En suma, el informe sitúa sobre la mesa una doble oportunidad: por un lado, la creación de hasta 560.000 empleos ligados a la transición ecológica; por otro, la posibilidad de reincorporar al mercado laboral a miles de trabajadores sénior, siempre que se actúe sobre las barreras formativas y los sesgos existentes.