La UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) están considerando impulsar una votación de no confianza contra el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, según informó la agencia Reuters citando fuentes conocedoras de las conversaciones internas. La iniciativa llegaría tras la presentación —y posterior retirada— de una propuesta para privatizar la Copa del Mundo.
Contexto de la crisis
Infantino formuló su plan tras el Mundial celebrado este verano en Estados Unidos, México y Canadá, aunque días después lo retiró ante el rechazo generalizado en el entorno del fútbol. El malestar generado por la propuesta ha abierto un debate sobre la gobernanza y el liderazgo de la federación internacional, y varias confederaciones habrían comenzado a explorar medidas extraordinarias.
“No hay salida”, dijo una fuente anónima citada por Reuters. “Tanto si [Infantino] se va de forma pacífica y decide no presentarse [a la reelección] en marzo o si se va por la vía dura”.
Vías estatutarias y posibles escenarios
Los estatutos de la FIFA contemplan mecanismos para convocar un congreso extraordinario. El Consejo puede convocarlo en cualquier momento y está obligado a hacerlo si al menos una quinta parte de las 211 federaciones lo solicita, siempre que el congreso se limite al orden del día fijado. En ese supuesto, la convocatoria debe producirse en el plazo de tres meses y cada federación dispone de un voto.
No obstante, los estatutos no recogen de forma explícita un procedimiento denominado «voto de confianza» contra el presidente, lo que plantea dudas jurídicas y de procedimiento sobre cómo materializar una eventual iniciativa para forzar una salida o precipitar la no reelección de Infantino.
Posiciones públicas y reacciones
La FIFA, cuestionada por Reuters, no facilitó comentarios sobre la posible maniobra. La UEFA, por su parte, no confirmó expresamente la existencia de un voto de confianza sobre la mesa, pero remitió a un comunicado previo en el que consideraba «fundamental» una revisión completa del liderazgo y la gobernanza de la organización y subrayaba que «ninguna opción debería estar fuera de la mesa».
Concacaf ha respondido señalando un comunicado conjunto emitido junto a la UEFA y la AFC, en el que las tres confederaciones acusaban a Infantino de una «grave brecha de confianza». Mientras tanto, el propio presidente de la FIFA ha afirmado su intención de intentar renovar el cargo en el congreso convocado para marzo del próximo año, y mantiene apoyo entre un grupo de asociaciones.
Consecuencias posibles
Si las tres confederaciones decidieran avanzar y lograran sumar aliados entre las federaciones nacionales, las opciones prácticas serían varias: desde presionar para que Infantino no opte a la reelección hasta la convocatoria de un congreso extraordinario que cambiara el rumbo político de la FIFA. Cualquiera de estos pasos tendría implicaciones directas en la agenda interna del organismo y en la percepción de su legitimidad.
- Actores implicados: UEFA, Concacaf, AFC, Consejo de la FIFA y 211 federaciones nacionales.
- Plazo estatutario: congreso extraordinario debe convocarse en un máximo de tres meses si lo solicita una quinta parte de las federaciones.
- Limitación legal: los estatutos no detallan un mecanismo específico de voto de confianza contra el presidente.
| Confederación | Posición pública |
|---|---|
| UEFA | Exige revisión completa de liderazgo; no descarta opciones |
| Concacaf | Señala grave brecha de confianza; comunicado conjunto con UEFA y AFC |
| AFC | Forma parte del grupo que estudia medidas |
La posibilidad de abrir un proceso extraordinario contra el máximo dirigente de la FIFA, inédita en la práctica, plantea cuestiones tanto jurídicas como políticas dentro del fútbol mundial. La iniciativa, si prospera, obligaría a federaciones de todo el planeta a posicionarse y podría adelantar una nueva etapa en la gestión del principal organismo que rige el deporte más popular.
La evolución de estos movimientos será seguida con atención por las federaciones nacionales, incluida la española, y por los actores profesionales del fútbol, que observan con interés las implicaciones que cualquier cambio de liderazgo tendría sobre competiciones, calendarios y proyectos estratégicos impulsados por la FIFA.