El Rototom Sunsplash alcanzó este miércoles su tercer día oficial abriendo un claro cauce al mestizaje musical y cultural, con una jornada en la que el protagonismo recayó en una actuación colectiva de marcado acento español y en una programación paralela de talleres, encuentros y actividades de reflexión.
Una noche de encuentro entre rumberos y trovadores
La velada central reunió bajo el proyecto G-5 a figuras reconocibles del panorama español: Kiko Veneno, Muchachito, El Canijo de Jerez, Diego Ratón y Tomasito. La presencia de este quinteto articuló una propuesta que trasladó la rumba y otras sonoridades peninsulares al contexto multicapa del festival, en el que las raíces jamaicanas conviven con múltiples expresiones musicales contemporáneas.
El planteamiento del Rototom durante la jornada dejó patente la voluntad de ofrecer más que conciertos: espacios destinados al intercambio cultural y a la memoria musical, así como propuestas vinculadas al bienestar y la sostenibilidad que amplían la experiencia del visitante.
Espacios para la memoria, la reflexión y el bienestar
Entre las actividades destacadas, la Reggae University dedicó un espacio a la figura de Lee Scratch Perry, con la participación de su hijo Omar Perry, en un encuentro que puso en valor el legado de una de las voces determinantes de la música jamaicana. Por su parte, Jamkunda ejerció como plataforma para las culturas africanas y su diáspora, combinando música, conversación y baile.
El área denominada Pachamama ofreció la vertiente más pausada del recinto, centrada en el bienestar, la naturaleza y la sostenibilidad, en contraste con la intensificación de la programación en los escenarios principales a medida que avanzó la tarde. Esa diversidad de ambientes contribuye a una de las señas de identidad del festival: no existe una única manera de vivir el Rototom.
- Reggae University: memoria musical y encuentros con artistas (ej.: Omar Perry).
- Jamkunda: ventana a las culturas africanas y su diáspora.
- Pachamama: actividades sobre naturaleza, sostenibilidad y bienestar.
- Escenarios: conciertos con marcado mestizaje, destacando el proyecto G-5.
El festival no se ciñe únicamente a la oferta nocturna: la programación diurna incluye talleres y actividades que abarcan desde el yoga en la playa hasta iniciativas sobre antirracismo, naturaleza y geopolítica, configurando un complejo cultural con propuestas paralelas que atraen a distintos tipos de público.
Programación y público
En su 31ª edición, el Rototom mantiene la fórmula que le ha convertido en un espacio de referencia para la música de raíz y las culturas afines: combinación de artistas de primer nivel con un tejido de actividades que fomentan el diálogo y la participación. La hibridación de estilos y la coexistencia de espacios con identidades propias permiten pasar de la actuación de una estrella a un taller o a un encuentro en poco tiempo, una característica que los organizadores fomentan como parte de la experiencia global del festival.
| Elemento | Presencia destacada |
|---|---|
| Proyecto G-5 | Kiko Veneno, Muchachito, El Canijo de Jerez, Diego Ratón, Tomasito |
| Reggae University | Encuentro sobre Lee Scratch Perry con Omar Perry |
| Pachamama | Actividades de bienestar, naturaleza y sostenibilidad |
La articulación de estilos y la presencia de figuras nacionales en la escena de la rumba y la fusión han contribuido a que esta jornada sea percibida como un guiño a la escena española dentro de un festival históricamente ligado a la música jamaicana.
Más allá de la música, el Rototom sigue posicionándose como foro de debate y encuentro, con una programación que pretende trascender la dimensión estrictamente festiva y abordar cuestiones culturales y sociales a través de talleres, charlas y actividades participativas. Ese pluralismo de propuestas sigue siendo, en esta edición, la clave para explicar la diversidad de públicos que acude al recinto y la riqueza de experiencias que ofrece.