Una minga que combina educación y conservación en Ipiales
Con las manos en la tierra y bajo la tradición comunitaria de la minga, la comunidad educativa de la Institución Educativa Municipal Microempresarial Los Andes participó en una jornada de siembra en la que se plantaron más de 1.000 árboles. La actividad, concebida como una experiencia pedagógica y colectiva, se desarrolló en articulación con el Resguardo Indígena de San Juan y la Corporación Autónoma Regional de Nariño, Corponariño.
La iniciativa surgió por una propuesta del regidor del Resguardo Indígena de San Juan, taita Brayan Cadena, quien planteó la necesidad de trasladar la educación ambiental más allá de las aulas para convertirla en una práctica vinculada con el territorio. La jornada reunió a estudiantes, docentes, familias, autoridades indígenas y otros integrantes de la comunidad educativa alrededor del propósito común de sembrar vida y proteger los ecosistemas locales.
“La educación ambiental no puede quedarse únicamente en el discurso o en las aulas. Nuestros estudiantes necesitan vivir experiencias que les permitan comprender que cuidar la naturaleza es también cuidar la vida, la comunidad y nuestro territorio. Esta minga nos permite aprender haciendo, trabajar juntos y asumir responsabilidades concretas”
La frase corresponde a la rectora de la institución, magíster Ética Narváez Bastidas, quien puso énfasis en que estos procesos deben formar parte de la educación integral. La actividad fue presentada tanto como una jornada de arborización como una oportunidad formativa: cada planta sembrada se entendió como un recurso pedagógico para reflexionar sobre la importancia de los bosques, la protección de las fuentes de agua y la recuperación de ecosistemas degradados.
Actores y significado comunitario
Desde la perspectiva del Resguardo y de la comunidad educativa, la minga reivindica prácticas ancestrales de trabajo colectivo. No se trató solamente de introducir plántulas en el suelo; la acción fue interpretada como un compromiso intergeneracional con el territorio y con quienes lo habitarán en el futuro. La presencia de autoridades indígenas junto a la comunidad escolar buscó además fortalecer los lazos culturales y el sentido de pertenencia hacia el entorno natural.
- Proponente: Regidor del Resguardo Indígena de San Juan, taita Brayan Cadena.
- Coorganizadores: Institución Educativa Municipal Microempresarial Los Andes y Corponariño.
- Participantes: Estudiantes, docentes, familias y autoridades indígenas.
La jornada se planificó con un doble propósito: promover prácticas de conservación que tengan efecto en el corto y mediano plazo, y ofrecer a los estudiantes una experiencia práctica que complemente los contenidos ambientales que reciben en clase. La acción comunitaria se presenta además como una herramienta para fortalecer la vigilancia y el cuidado de recursos naturales, especialmente fuentes de agua que sostienen a las comunidades locales.
Implicaciones locales
Para Ipiales y el entorno del Resguardo de San Juan, las jornadas de arborización y educación ambiental representan una estrategia para contrarrestar el deterioro de ecosistemas y recuperar corredores verdes. La articulación entre una institución educativa, autoridades indígenas y la autoridad ambiental regional ofrece un marco institucional para replicar estas prácticas en otros sectores de la ciudad y del municipio.
| Elemento | Dato |
|---|---|
| Árboles plantados | Más de 1.000 |
| Actores principales | Institución Educativa Los Andes, Resguardo Indígena de San Juan, Corponariño |
La experiencia se inscribe en la tradición andina de trabajo comunitario y reivindica la minga como una forma de acción colectiva que trasciende lo simbólico: sembrar se convierte en un acto de responsabilidad territorial. Para los implicados, esta labor pedagógica contribuye a forjar una ciudadanía ambiental entre las nuevas generaciones, con acciones concretas que protejan el agua, la biodiversidad y el paisaje de la región fronteriza.