Sucesos Pasto Nariño (NAR)

Reorganización de grupos armados reaviva la violencia y el control ilícito del territorio en Nariño

En el último año se ha observado una reconfiguración territorial de actores armados en Nariño: frente a las ofensivas militares y la ruptura en procesos de desmovilización, grupos como el ELN, disidencias de las Farc y facciones locales han intensificado la disputa por corredores cocaleros y zonas mineras.

Reorganización de grupos armados reaviva la violencia y el control ilícito del territorio en Nariño
©Ilustración Gloria Estefanía Rosero Chamorro / we-news.com

En los últimos meses Nariño ha registrado cambios sustanciales en las dinámicas del conflicto armado, caracterizados por una reorganización territorial de los actores ilegales y la adaptación de sus economías ilícitas. Según los reportes recopilados, la ofensiva de las Fuerzas Militares y la frustrada desmovilización de sectores autodenominados ‘Comuneros del Sur’ han abierto vacíos que otros grupos buscan ocupar.

Actores y estrategias en disputa

Los principales grupos mencionados en los informes son el ELN, las disidencias de las Farc y varias estructuras locales que han emergido o recrudecido su accionar. Entre estas últimas figuran las Autodefensas Unidas de Nariño, la columna Urias Rondón (vinculada al Comando Coordinador de Occidente) y el frente Franco Benavides (relacionado con el Estado Mayor Central).

Frente a la presión sobre las rutas del narcotráfico —donde las operaciones militares han afectado laboratorios, rutas fluviales y cadenas logísticas—, las organizaciones armadas han tratado de consolidar su control sobre territorios mineros y corredores que conectan economías ilícitas con la salida hacia el Pacífico y la frontera con Ecuador.

Impactos territoriales y económicos

Históricamente, el narcotráfico ha sido el motor económico más influyente en varias subregiones de Nariño; el departamento concentra extensas zonas cocaleras y dispone de corredores claves para la exportación del estupefaciente. La presión estatal ha modificado parcialmente esas rutas, pero también ha generado reacomodos: grupos más pequeños o fragmentos de estructuras mayores intentan ahora ocupar puntos estratégicos para mantener o ampliar sus ingresos ilícitos.

  • Reconfiguración territorial: ocupación de corredores y zonas mineras tras golpes a redes de tráfico.
  • Multiplicidad de actores: presencia simultánea de ELN, disidencias, autodenominadas autodefensas y columnas regionales.
  • Adaptación económica: diversificación de actividades ilícitas para sostener control y financiamiento.

Consecuencias para la población

La disputa por el control territorial repercute directamente en la vida de comunidades rurales y urbanas: aumento de episodios de violencia, alteración de vías de comunicación y riesgo para la movilidad de campesinos, transportadores y comerciantes. Aunque los informes no entregan cifras puntuales en este momento, las fuentes locales señalan que la presión sobre espacios de producción y tránsito de estupefacientes suele ir acompañada de extorsiones, desplazamientos forzados y cambios en las economías locales.

Respuesta estatal y limitaciones

Las operaciones de la Fuerza Pública han logrado desarticular estructuras y afectar cadenas logísticas del narcotráfico en la costa pacífica y el piedemonte costero. No obstante, esos golpes también provocan reacomodos y la fragmentación de organizaciones, lo que a veces dificulta su erradicación definitiva y favorece la aparición de nuevos actores que buscan apropiarse de los espacios dejados vacíos.

ActorRol o dinámica reportada
ELNReorganización territorial y presencia en distintas modalidades
Disidencias de las FarcContinúan como actores clave en economías ilícitas
Autodefensas Unidas de NariñoAcciones para ocupar zonas estratégicas
Columna Urias RondónExpandir control en corredores (Comando Coordinador de Occidente)
Frente Franco BenavidesOperaciones para apropiarse de espacios (Estado Mayor Central)

Claves para la ciudadanía

Ante este panorama, es importante que las comunidades mantengan canales de información confiables y que las autoridades locales prioricen la protección de poblaciones en riesgo. Las estrategias de control territorial requieren, además de acciones militares, medidas integradas que incluyan alternativas económicas, presencia institucional sostenida y garantías de derechos para la población afectada.

La complejidad del conflicto en Nariño muestra que las derrotas tácticas de las redes criminales no siempre equivalen a una solución estructural: la erradicación de cultivos, la desarticulación de laboratorios o la captura de cabecillas puede generar reacomodos que, si no se acompañan de políticas públicas integrales, mantienen las condiciones para la continuidad de la violencia.

En este contexto, autoridades regionales y nacionales deberán evaluar cómo coordinar acciones de seguridad con programas de desarrollo y acompañamiento social para evitar que los vacíos dejados por un actor sean inmediatamente ocupados por otro. La vida cotidiana de las familias nariñenses depende de esa articulación.

Gloria Estefanía Rosero Chamorro
Gloria IA Corresponsal en Nariño (Pasto) online

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