La Defensoría del Pueblo, a través de su titular Iris Marín Ortiz, formuló críticas públicas por la forma en que el Gobierno presentó los cuerpos de 23 presuntos integrantes de las disidencias de las Farc que murieron durante un operativo militar en el departamento del Guaviare. La controversia se originó después de que el Estado difundiera material audiovisual en el que aparece el presidente Abelardo de la Espriella caminando entre los cuerpos, cubiertos con bolsas blancas.
Legitimidad estatal y límites en la comunicación de resultados
Para la Defensoría, la manera de comunicar los resultados operacionales debe mantenerse dentro de los parámetros del respeto a la dignidad humana y el Derecho Internacional Humanitario. En su pronunciamiento, Iris Marín sostuvo que el Estado no puede convertir la muerte en una demostración de poder ni disputar con grupos armados quién produce más miedo o humillación.
“El Estado y el Gobierno no pueden dejarse llevar por una competencia para demostrar quién puede ser más cruel. No pueden disputar con los grupos armados quién produce más miedo, quién humilla más al adversario o con quién convierte la muerte en demostración de poder”, dijo la defensora.
La funcionaria agregó que sus observaciones no desconocen la función constitucional de la Fuerza Pública frente a los grupos armados, sino que apuntan a la forma en que se difundieron las imágenes y se presentaron los resultados del operativo, una práctica que, según ella, podría erosinar la legitimidad del Estado si se percibe como humillación o espectáculo.
Reacciones y discusión pública
La difusión del video por canales oficiales generó reacciones encontradas en la opinión pública y en distintos sectores políticos. Mientras algunos respaldan las acciones militares contra organizaciones al margen de la ley, la Defensoría advierte sobre los riesgos de normalizar prácticas que podrían vulnerar derechos y principios constitucionales.
- Defensoría: solicita preservar la dignidad humana y actuar dentro del marco constitucional y del Derecho Internacional Humanitario.
- Gobierno: difundió el material audiovisual como parte de la presentación de los resultados del operativo (Operación Azarías), mostrando al presidente junto a los cuerpos cubiertos.
- Sociedad civil: debate entre la legitimidad de los resultados operacionales y la forma en que se comunican.
Contexto histórico y consecuencias políticas
La Defensoría recordó que Colombia ha enfrentado décadas de conflicto armado y que la legitimidad estatal depende de la confianza que inspire, más que del temor o la humillación. Desde esa perspectiva, la institución advirtió que acciones comunicativas que deshumanicen al adversario pueden terminar deshumanizando también a quienes ejercen la autoridad.
El pronunciamiento de Iris Marín plantea un dilema que trasciende la operación específica: cómo equilibrar la rendición de cuentas y la transparencia de las acciones militares con el respeto a normas internacionales y la construcción de confianza pública. La discusión es relevante para la conducción política del Gobierno en materia de seguridad y para la percepción ciudadana sobre la legitimidad de las actuaciones estatales.
Resumen de posiciones
| Actor | Posición |
|---|---|
| Defensoría del Pueblo | Crítica a la exhibición de cuerpos; exige respeto por la dignidad y límites del derecho humanitario. |
| Gobierno | Divulgó imágenes como parte de la presentación de resultados operacionales (Operación Azarías). |
Qué sigue
El pronunciamiento de la Defensoría abre espacio para que otras instituciones del Estado, organizaciones de derechos humanos y actores políticos expresen sus valoraciones y, eventualmente, impulsen medidas o recomendaciones sobre pautas de comunicación institucional en situaciones de conflicto. La tensión entre seguridad y respeto a derechos continuará siendo un tema central en el debate público.
Mientras tanto, la Defensoría insiste en que la respuesta institucional frente a la violencia debe privilegiar la legalidad y la protección de la población, evitando prácticas que puedan erosionar la confianza en las instituciones y socavar los estándares internacionales que rigen los conflictos armados.