Veinticinco años después de los atentados al World Trade Center, el cáncer se ha consolidado como el problema de salud más relevante entre las personas que respiraron el polvo y los humos resultantes, según un análisis divulgado por The Washington Post basado en los informes del Programa de Salud del World Trade Center.
Incremento acusado en pacientes que reciben apoyo para cáncer
Los registros del programa federal, que da cobertura a primeros intervinientes y a los llamados supervivientes —residentes, estudiantes y trabajadores que estuvieron cerca de la Zona Cero— evidencian un salto en el número de personas que reciben ayuda para tratamientos oncológicos. En junio de 2021, 8.870 supervivientes recibían apoyo para atención del cáncer; ese número llegó a 27.300 en 2026, según el análisis periodístico.
Del total de inscritos en el programa hasta junio de este año, aproximadamente 54.000, cerca de la mitad está siendo tratada por algún cáncer, un incremento respecto al 35% reportado hace cinco años.
| Periodo | Supervivientes con ayuda para cáncer |
|---|---|
| Junio 2021 | 8.870 |
| 2026 | 27.300 |
| Total inscritos (junio 2026) | 54.000 |
Tipos de cáncer y patrones observados
Investigadores esperaban inicialmente que los daños respiratorios por inhalación de humo y polvo fuesen los principales problemas, pero los datos muestran variedad en los tumores diagnosticados. Entre los más frecuentes están el cáncer de mama y de próstata, lo cual coincide con las tendencias nacionales, pero con diferencias importantes en el curso de la enfermedad.
Un estudio de la Universidad de Nueva York, que examinó una muestra más reducida de pacientes del programa, señaló que los casos aumentaron aproximadamente 2,5 veces entre 2019 y 2024. Además, en las supervivientes las neoplasias mamarias aparecieron alrededor de cuatro años antes que la mediana nacional y se observó una proporción mayor de formas más agresivas. El cáncer de pulmón también figura entre los tipos detectados con frecuencia.
"Esto es algo que nos preocupa", dijo el Dr. Alan Arslan, profesor asociado de salud poblacional en la NYU y coautor del estudio. "Estamos viendo cada vez más pacientes."
Los investigadores relacionan estos hallazgos con la composición de los escombros que cubrieron el bajo Manhattan tras el colapso: materiales como amianto, benceno y otras sustancias con potencial carcinógeno, combinados con incendios que se mantuvieron encendidos durante semanas y deposición de polvo en espacios cerrados.
Implicaciones y preguntas abiertas
El aumento sostenido de diagnósticos plantea varios desafíos para la vigilancia sanitaria y la atención a largo plazo: evaluación continua de los riesgos asociados a exposiciones ambientales masivas, planificación de recursos oncológicos y cobertura financiera para tratamientos complejos. Además, la aparición precoz y la mayor agresividad de algunos tumores subrayan la necesidad de protocolos de cribado adaptados a esta población.
- La cifra de supervivientes en tratamiento por cáncer se triplicó en cinco años según los datos del programa.
- Un estudio universitario documentó un incremento de ~2,5 veces en casos entre 2019 y 2024 en una cohorte más pequeña.
- Se registraron tumores de mama, próstata y pulmón; las mamografías detectaron casos en edades más tempranas y con mayor agresividad.
Estos hallazgos obligan a mantener la vigilancia epidemiológica y a asegurar la continuidad de la atención médica especializada para quienes fueron expuestos. Quienes hayan participado en las labores de rescate o vivieron en las inmediaciones de la Zona Cero deben consultar con su equipo de salud para revisar antecedentes, programas de seguimiento y opciones de cribado precoz, ya que la detección temprana sigue siendo un pilar fundamental en el manejo del cáncer.
La situación descrita por los datos del programa y los trabajos académicos recuerda que las consecuencias sanitarias de catástrofes ambientales pueden prolongarse décadas; por ello, la respuesta pública debe incluir no solo la atención inmediata, sino también planes sostenibles para monitorización y tratamiento a largo plazo.
Ante cualquier preocupación personal o sintomatología nueva, es importante buscar orientación profesional médica y seguir las recomendaciones de especialistas en oncología y salud pública.