El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) que publica el Indec mostró en agosto un casi nulo avance del 0,1% respecto de julio en la serie desestacionalizada, y una contracción interanual del 1,7%. El resultado deja a la economía argentina muy cerca de cumplir la condición estadística de recesión técnica —dos trimestres consecutivos en baja— si septiembre no registra un rebote extraordinario.
Impacto directo en el consumo y el empleo
Un crecimiento mensual de esa magnitud equivale en la práctica a un estancamiento: para las familias y los comercios se traduce en una demanda débil, menos ventas y mayor presión sobre los ingresos y el empleo en sectores orientados al mercado interno. Actividades que suelen sostener empleo formal e informal —como el comercio, la construcción y parte de la industria— fueron las más afectadas en la comparación anual, según el desglose del EMAE.
- Variación mensual (desestacionalizada): +0,1% en agosto.
- Variación interanual: -1,7% en agosto.
- Acumulado en 8 meses: +1,2%.
Sectores en retroceso y excepciones
El informe del Indec muestra que la debilidad se concentró en actividades ligadas al mercado interno: comercio mayorista y minorista, industria manufacturera, transporte y servicios vinculados a la intermediación financiera registraron caídas interanuales relevantes. En contraste, algunos sectores más exportadores o con factores específicos mostraron dinamismo: explotación de minas y canteras, electricidad, gas y agua, y el segmento de hoteles y restaurantes experimentaron subas que, sin embargo, no alcanzaron para compensar el deterioro general.
| Indicador | Variación |
|---|---|
| EMAE mensual (desestacionalizado) | +0,1% |
| EMAE interanual | -1,7% |
| Acumulado enero-agosto | +1,2% |
Qué se necesita para evitar la recesión técnica
El dato de agosto profundiza la preocupación de los analistas: tras la fuerte caída desestacionalizada de julio, que ya había mostrado una baja importante, el leve repunte de agosto resulta insuficiente. Varias consultoras y economistas privados estimaron que para que el tercer trimestre no cierre con caída necesitaría un aumento de actividad en septiembre de más del 8%, una recuperación que en la práctica sería muy difícil de lograr en un mes.
"Debería haber crecido 8,5% en septiembre para zafar de la recesión técnica", dijo un informe de Estudios Económicos del Banco Provincia, según reportes.
Otro consultor citado en la cobertura señaló que existe un problema claro de demanda interna y que el desafío es revertirlo sin generar otros desequilibrios macroeconómicos.
Perspectivas y efectos prácticos
A menos que septiembre muestre un salto improbable en la actividad, el cierre del tercer trimestre podría confirmar la recesión técnica. Eso no es sólo un número: implica una lectura más negativa para la inversión y el empleo, mayor presión sobre la recaudación fiscal y complicaciones para las metas del Gobierno en materia de crecimiento y déficit. Además, una economía en recesión suele amplificar la fragilidad de los ingresos reales y la capacidad de consumo de los hogares, alimentando un círculo difícil de romper sin señales claras de política económica o recuperación externa que impulse las exportaciones.
El dato de agosto vuelve a poner en primer plano la necesidad de medidas que reactiven la demanda y enfoques que promuevan la inversión privada y la estabilidad macroeconómica. Por ahora, la señal estadística es inequívoca: la recuperación es frágil y está condicionada a movimientos bruscos que, históricamente, no suelen darse de forma sostenida en un solo mes.