La eliminación de la convocatoria extraordinaria de evaluación en septiembre, incorporada con la entrada en vigor de la LOMLOE en 2021, suscita críticas entre parte del profesorado que considera que la medida ha empeorado las posibilidades reales de recuperación del alumnado y ha complicado la gestión docente.
Un profesor plantea la regresión pedagógica
En un vídeo difundido en redes sociales, un docente de instituto que se presenta como Juan Jesús —conocido en Internet como @elprofesorinquito— calificó de «error» la eliminación de la convocatoria extraordinaria en septiembre. El profesor reconoció que en su momento apoyó la medida, pero afirmó que la experiencia posterior le ha hecho cambiar de opinión.
«Definitivamente, quitar septiembre fue un error. Y eso que yo pensaba que había que quitarlo».
Según su análisis, la existencia de la convocatoria en septiembre permitía a un grupo de estudiantes aprovechar el periodo estival para consolidar hábitos de estudio y reforzar los contenidos pendientes. Al eliminar esa oportunidad, explicó, las recuperaciones y los exámenes se concentran en un intervalo temporal reducido —los meses de junio/julio— con resultado de cambios limitados en el aprendizaje real del alumnado.
Consecuencias en la práctica docente
El profesor expone que la supresión de septiembre coloca al profesorado en una «difícil tesitura»: ante los alumnos con materias pendientes hay, según su descripción, tres opciones que el docente debe valorar en un plazo breve y con menor margen de intervención:
- Repetición del curso por parte del alumno.
- Promoción con asignaturas pendientes.
- Aprobación de asignaturas que, en su opinión, no deberían cerrarse como aprobadas.
Esta situación, añade, tiene un impacto directo en la trayectoria académica del alumnado y en la tarea evaluadora del profesorado, al reducirse el tiempo disponible para diseñar y aplicar estrategias de recuperación que supongan cambios reales en el aprendizaje.
Antes y después: calendario de evaluaciones
| Periodo | Convocatoria |
|---|---|
| Antes de 2021 | Exámenes ordinarios y convocatoria extraordinaria en septiembre |
| Desde 2021 (LOMLOE) | Convocatorias concentradas en junio/julio; suprimida la de septiembre |
El citado cambio normativo desplazó la oportunidad de evaluación extraordinaria al periodo previo al inicio del curso siguiente, obligando a alumnos y docentes a concentrar recuperación y refuerzo en semanas con plazos más breves.
Debate sobre eficacia y equidad
El argumento central de quienes reclaman la recuperación de septiembre es que ese mes representaba una pausa útil para que ciertos estudiantes, especialmente aquellos con dificultades para mantener hábitos de estudio durante el curso, pudieran preparar de manera ordenada las pruebas pendientes y comenzar el siguiente curso con una base más sólida.
En contraposición, la reforma que eliminó la convocatoria buscó, según sus defensores, ordenar el calendario académico y avanzar las certificaciones al final del curso lectivo. El debate que ahora plantea el profesorado refleja tensiones entre criterios de organización administrativa y demandas pedagógicas de tiempo y oportunidad para la recuperación efectiva.
Implicaciones para la política educativa
La reflexión pública de docentes con visibilidad en redes pone sobre la mesa la necesidad de evaluar con datos y con criterio pedagógico las consecuencias de la reorganización de las convocatorias. Cualquier revisión futura del calendario debería considerar tanto la eficacia académica de las medidas como su impacto en la equidad, especialmente para el alumnado con mayor vulnerabilidad educativa.
Mientras tanto, el debate continúa en comunidades educativas y foros profesionales, donde profesores, familias y expertos analizan si los mecanismos actuales de evaluación y recuperación responden adecuadamente a las necesidades reales de los estudiantes.