El Ejecutivo ha puesto en marcha un plan extraordinario para garantizar la continuidad de las clases después del terremoto del 10 de agosto que afectó a numerosas infraestructuras educativas. La estrategia, anunciada por la ministra de Educación, Viviane Morales, combina enseñanza a distancia y el uso de espacios alternativos como iglesias, salones comunales y sedes de cajas de compensación, mientras se evalúan y reparan los centros dañados.
Alcance y recursos movilizados
Según el Ministerio, la emergencia golpea a más de 400.000 estudiantes, por lo que la respuesta gubernamental incluye una partida estimada en 369.131 millones para sostener la actividad escolar en las zonas afectadas. El paquete de apoyo contempla material didáctico y tecnológico para facilitar la continuidad lectiva y atender tanto a alumnos de primaria como de preescolar.
| Concepto | Cantidad |
|---|---|
| Kits escolares | 478.768 |
| Tabletas | 261.742 |
| Guías escolares | 443.169 |
| Materiales para preescolar | 35.599 |
Dos líneas de actuación
La respuesta oficial incluye dos orientaciones principales: por un lado, un programa de educación remota denominado «Escuela en Casa» para quienes puedan seguir el currículo desde sus domicilios; por otro, un mecanismo llamado «Escuela Itinerante» que permitirá trasladar temporalmente las clases a sedes seguras mientras se rehabilitan o reconstruyen los colegios dañados.
Entre los recintos propuestos para acoger actividades pedagógicas figuran iglesias, bibliotecas, salones comunales y otros locales que las autoridades locales habiliten. La ministra ha subrayado que estas soluciones buscan evitar que los alumnos pierdan el semestre académico.
«El plan de choque tiene varias etapas. Esta es la primera y consiste en atender la situación de emergencia y ver los planes de flexibilización para que los estudiantes no se atrasen, no pierdan clases y no pierdan el semestre»
«Los niños, por ejemplo, quedarían con educación virtual, pero no estarían los mayores en sus casas porque tendrán que trabajar. No ocurrirá como sucedió en la época del covid, cuando todos estábamos confinados»
Retos operativos y pedagógicos
El Ejecutivo reconoce que la implantación del plan afronta limitaciones prácticas: la enseñanza remota no reproduce las condiciones del confinamiento por la pandemia, ya que muchos hogares no cuentan con adultos disponibles para acompañar el trabajo escolar. Además, la identificación y acondicionamiento de espacios alternativos exige coordinación con autoridades locales, entidades religiosas y organizaciones sociales.
- Prioridad en la atención inmediata y medidas de flexibilización curricular para evitar retrasos.
- Combinación de herramientas tecnológicas y sedes físicas temporales.
- Necesidad de evaluación y reparación de colegios colapsados o en riesgo de demolición.
La intervención también plantea desafíos logísticos respecto a la distribución y uso de las 261.742 tabletas previstas, así como la garantía de conectividad en zonas afectadas por el seísmo. El Gobierno deberá además definir criterios para la asignación de recursos y la priorización de centros que requieran atención inmediata.
La medida se enmarca en la respuesta general del Ejecutivo a los daños derivados del terremoto, que obliga a impulsar soluciones temporales para que el impacto sobre el curso escolar sea el menor posible. El Ministerio ha fijado la primera fase como la atención de la emergencia y la aplicación de medidas de flexibilización, con posteriores etapas centradas en la rehabilitación de las infraestructuras y el restablecimiento de la normalidad académica.
El anuncio del plan coincide con la apertura de los procesos de evaluación de los daños en planteles situados en 19 departamentos, un trabajo que determinará la magnitud de las intervenciones necesarias y los plazos de reconstrucción.