El Movimiento Derecho al Futuro (MDF), espacio ligado al gobernador bonaerense Axel Kicillof, dio un paso de formalización de su presencia en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con un plenario realizado en el Centro Cultural Morán. La reunión, que reunió a delegados sindicales, referentes de organizaciones sociales y agrupaciones políticas porteñas, tuvo como objetivo ampliar la estructura del movimiento en la Capital y consolidar respaldos de cara a una proyección nacional hacia 2027.
Un armado que busca anclar lo bonaerense en territorio porteño
El encuentro funcionó como acto fundacional del MDF en la Ciudad: se sumaron más de una docena de agrupaciones políticas, centrales sindicales, organismos de derechos humanos y organizaciones de jubilados a una mesa de trabajo común. La convocatoria mostró una intención clara de trascender el activismo partidario tradicional y brindar soporte territorial a una propuesta política que coloca a Kicillof como figura central.
La apertura estuvo a cargo de Augusto Costa, referente del espacio Kilómetro Cero y del MDF en la Ciudad, que planteó la necesidad de fortalecer la estructura del movimiento con trabajo en cada comuna porteña. Su intervención buscó fijar un tono práctico: menos declaraciones grandilocuentes y más acción territorial organizada.
“Ponga las necesidades de los vecinos en el centro”,
fue una de las consignas que resumieron el diagnóstico y la intención política del plenario. Además, se subrayó la idea de ofrecer “una alternativa real” a escala nacional mediante la articulación con sindicatos y organizaciones populares.
Ejes del plenario y planificación
Según lo informado por los organizadores, la jornada abordó tres ejes concretos: la incorporación formal de nuevos sectores a la mesa política del MDF, la elaboración de un diagnóstico sobre la situación económica y social de la Ciudad, y la definición de una hoja de ruta para próximas iniciativas territoriales.
- Incorporación institucional: sumar agrupaciones y referentes porteños a la mesa del MDF.
- Diagnóstico local: evaluar la situación social y económica de la Capital Federal.
- Trabajo territorial: diseñar acciones por comuna para acercar la propuesta a vecinos y sindicatos.
El arco convocado incluyó desde delegados de la Confederación General del Trabajo (CGT) hasta referentes de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP/CTA), lo que indica una estrategia para anclar la propuesta en circuitos gremiales y comunitarios porteños, además del peronismo tradicional.
| Elemento | Rol en el plenario |
|---|---|
| Augusto Costa | Apertura y convocatoria territorial |
| CGT | Delegados presentes |
| CTA / CTEP | Referentes de economía popular |
| Organizaciones de jubilados y derechos humanos | Integración a la mesa de trabajo |
Qué implica para la política porteña
El desembarco del MDF en la Ciudad representa dos riesgos y dos oportunidades. Por un lado, la posibilidad de disputar espacios de representación en barrios donde el peronismo históricamente tuvo menos presencia; por otro, el desafío de traducir adhesiones gremiales en votos entre un electorado urbano fragmentado. Desde la estética política, el movimiento intentó mostrar amplitud y pluralidad: integrar sindicatos, organizaciones sociales y actores culturales es una fórmula para ampliar base, aunque no garantiza consenso ciudadano.
En la práctica, el desafío será convertir las hojas de ruta y diagnósticos en actividad cotidiana: mesas barriales, reclamos por servicios, articulación con comisiones comunales y presencia en actos públicos. Ese trabajo, dicen los impulsores, será el que pruebe si la iniciativa puede sostenerse más allá del simbolismo de una foto con dirigentes.
La movida también tensiona la relación entre la identidad bonaerense del espacio —con Kicillof al centro— y las lógicas propias de la Ciudad, donde la disputa política y cultural suele operar con reglas distintas a las del conurbano. La pregunta abierta es si ese cruce permitirá construir una oferta competitiva en una elección presidencial por venir.
El plenario de Morán marca, en todo caso, una etapa de consolidación: formalizar acuerdos, anclar referentes locales y diseñar la batería de acciones que el MDF pretende desplegar en las comunas porteñas. El tiempo y la respuesta en la calle darán la última palabra.