El Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires amplió la capacidad operativa del Programa de Desendeudamiento Familiar y Personal al lograr que nueve entidades financieras adhieran al plan, lo que facilita el acceso de los hogares porteños a renegociaciones formales de tarjetas de crédito y préstamos personales en mora.
Quiénes se suman y qué ofrece el acuerdo
Las entidades que ya aceptaron las condiciones establecidas por la Ciudad son: Banco Ciudad, Santander, ICBC, Supervielle, Credicoop, Comafi, BBVA, Galicia y Banco Piano. Según el diseño normativo, las refinanciaciones alcanzan exclusivamente deudas en mora originadas en tarjetas y préstamos personales.
Entre las principales condiciones del esquema figuran un plazo de gracia o pago de hasta 24 meses y una tasa fija que no podrá superar el 35% nominal anual. La medida surge luego de que la Legislatura porteña sancionara la Ley 6.959, y su operatividad dependía en gran parte de la aceptación del sector financiero.
Origen político y alcance legal
La iniciativa fue presentada originalmente como proyecto por el legislador opositor Leandro Santoro y luego se transformó en ley tras negociaciones con el Ejecutivo de la Ciudad. Con la adhesión de los bancos, la herramienta deja de ser apenas declarativa y se convierte en una alternativa concreta para quienes ya acumulan atrasos.
Quiénes pueden entrar: requisitos principales
La ley establece requisitos estrictos para evitar que la medida alcance a deudores con mayor capacidad económica. Entre las condiciones para ingresar al plan se destacan:
- Estado crediticio: el deudor debe figurar en situación 2 o 3 del Banco Central (cobertura de atrasos entre 60 y 180 días).
- Nivel de ingresos: los ingresos de todo el grupo familiar tienen que ser inferiores a diez salarios mínimos, y la cuota mensual de las deudas debe superar el 30% de los ingresos totales del hogar.
- Residencia: se exige acreditar domicilio real en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por al menos los últimos dos años.
- Restricciones patrimoniales: quedan fuera quienes posean más de un inmueble, vehículos con menos de cinco años (salvo que el uso laboral esté comprobado) y bienes suntuarios o embarcaciones.
- Registro temporal: la norma alcanza deudas registradas hasta el 1° de junio del año en curso.
Cómo impacta en la calle
En la práctica, la adhesión de las entidades financieras es clave para que la ley deje de ser letra y se vuelva trámite efectivo. Para muchas familias porteñas la diferencia entre una cuota imposible y una reestructuración con plazos y tasas previsibles puede determinar el acceso a comida, servicios y transporte. En los barrios, la medida se suma a la lista de políticas públicas con sello local destinadas a mitigar la presión que genera la inflación y el crédito caro.
Aspectos técnicos y límites
El mecanismo se concentra en deudas registradas antes del corte fijado por la norma y limita las condiciones de acceso según capacidad de pago y patrimonio. Además de los topes de tasa y plazo, la participación de los bancos hace que cada entidad implemente el trámite de manera directa, lo que puede acelerar o demorar la operatoria según la atención y los sistemas de cada prestador.
| Elemento | Detalle |
|---|---|
| Deudas alcanzadas | Tarjetas de crédito y préstamos personales en mora |
| Plazo máximo | 24 meses (gracia o pago) |
| Tasa máxima | 35% nominal anual |
| Fecha tope de registro | Deudas registradas hasta el 1° de junio |
Para quienes evalúan inscribirse, la recomendación administrativa es consultar con la entidad adherida sobre la documentación requerida y el procedimiento específico: la ley fija parámetros, pero la operatoria corre por cuenta de cada banco.
En definitiva, la novedad es que el plan dejó de estar limitado por la voluntad del sector financiero: con nueve bancos en la lista, la Ciudad amplió de manera significativa la posibilidad de que hogares con problemas de pago consigan una salida ordenada. Queda por verse cuántas personas podrán finalmente acogerse al régimen y con qué rapidez se traducirán las adhesiones en acuerdos efectivos sobre las cuotas que apuran el bolsillo porteño.