La Ciudad de Buenos Aires dio un paso concreto hacia la meta de regresar al calendario mundial del automovilismo: una comitiva oficial viajó a Madrid para conocer de primera mano cómo la capital española logró recuperar la Fórmula 1 y montar un circuito nuevo. El objetivo declarado es usar esa experiencia como referencia para rediseñar y poner en valor el Autódromo Oscar y Juan Gálvez, según informó la gobernación porteña.
Quién viajó y con quién se reunió
La delegación porteña estuvo integrada por el secretario de Deportes, Fabián “Chino” Turnes; el presidente del Ente de Turismo, Valentín Díaz Gilligan; y el titular de AUSA, Juan Pablo Fasanella, responsable de buena parte de las obras en el autódromo. En Madrid mantuvieron encuentros con autoridades de la Comunidad de Madrid y del Ayuntamiento, además de representantes de Liberty Media, la compañía que administra comercialmente la Fórmula 1 y MotoGP.
La elección de Madrid no es casual: la ciudad española inauguró este año un circuito completamente nuevo, Madring, y volvió a recibir la máxima categoría después de décadas. La comitiva porteña busca entender tanto el diseño y la gestión del circuito como la logística, la seguridad y el impacto urbano y turístico del evento.
Qué se busca replicar en el Gálvez
Fuentes oficiales señalaron que la intención es que las obras en el autódromo no sólo mejoren la pista, sino que permitan a Buenos Aires “reposicionarse” en el automovilismo internacional a través de un proyecto integral que contemple infraestructura, servicios y operación del evento. En ese sentido, AUSA —la empresa que gestiona obras y concesiones en la Ciudad— tiene a su cargo buena parte de los trabajos actuales en el Gálvez.
- Evaluar el diseño del circuito y sus estándares de seguridad.
- Analizar la logística urbana y el impacto sobre la movilidad.
- Estimar repercusiones turísticas y económicas para la Ciudad.
La visita incluyó reuniones con quienes organizaron la vuelta de la F1 a Madrid y con la promotora comercial, con la intención de conocer tanto el armado del gran premio como los pliegos, requisitos y calendarios que exige Liberty Media.
Impacto y preguntas pendientes
Según la delegación, uno de los principales atractivos del modelo madrileño es su capacidad para movilizar visitantes y generar actividad económica local durante el fin de semana de carrera. Sin embargo, todavía no se difundieron estimaciones oficiales sobre costos, fuentes de financiamiento ni un cronograma detallado de obras para el Autódromo porteño.
En la ciudad, los interrogantes son prácticos: cómo se compatibilizarán las obras con el uso cotidiano del Gálvez, qué soluciones de movilidad se dispondrán para los días de evento, y de dónde saldrán los recursos para una intervención que, por escala, requiere coordinación entre el Gobierno de la Ciudad y otros actores privados o nacionales.
| Delegación porteña | Contrapartes en Madrid |
|---|---|
| Fabián “Chino” Turnes (Sec. de Deportes) | Comunidad de Madrid |
| Valentín Díaz Gilligan (Ente de Turismo) | Ayuntamiento de Madrid |
| Juan Pablo Fasanella (AUSA) | Liberty Media |
En el mapa porteño, el Autódromo Oscar y Juan Gálvez funciona como un activo estratégico: no sólo aloja competencias, sino que integra un corredor de espacios públicos y servicios en el barrio de Núñez. Por eso, cualquier transformación excede el ámbito deportivo y entra en la esfera del urbanismo y la gestión de espacios comunes.
Mientras el Gobierno promueve la comparación con Madrid como caso testigo, la discusión local girará en torno a prioridades presupuestarias y contraprestaciones: ¿servirá la potenciación del Gálvez para atraer turismo y generar réditos suficientes como para justificar la inversión pública? ¿Qué negociaciones habrá con promotores privados y con la propia Liberty para asegurar una fecha en el calendario mundial?
La visita a Madrid marca el inicio de una etapa de diagnóstico y diseño. Los capitalinos verán en los próximos meses si ese plan se traduce en un proyecto concreto con plazos y partidas, o si queda en un ejercicio de planificación internacional sin efecto inmediato sobre las reformas del Autódromo.
El motus operandi es conocido: primero la foto con los interlocutores internacionales, después la letra chica de los contratos. En la Ciudad esperan que, esta vez, el trayecto concluya con ruido de motores en el Gálvez y no sólo con papeles y promesas.