El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, puso el foco en una carencia técnica que, según su diagnóstico, facilita el ingreso de aeronaves con estupefacientes al norte argentino. En declaraciones en el marco de las acciones acordadas por el Consejo de Seguridad del Norte, Jaldo afirmó la necesidad de “mejorar la radarización del norte argentino” para evitar que avionetas lleven drogas hasta la provincia.
Qué pidió y por qué
El planteo del gobernador se inscribe en una preocupación central: que la detección aérea es insuficiente para interceptar aeronaves de pequeño porte que operan en zonas fronterizas. Jaldo señaló que esas avionetas ya han llegado a provincias del norte y, dijo, también están llegando a Tucumán. Según sus palabras, la ausencia de tecnología adecuada impide detectar y detener esas embarcaciones y a quienes las operan.
“Tenemos que mejorar la radarización del norte argentino. No puede llegar una avioneta con drogas a la frontera, mucho menos a Tucumán... está faltando tecnología para poder detectar esas avionetas y tener políticas de seguridad que las podamos parar, secuestrar las drogas y detener a quienes están involucrados”,
El reclamo remarca un punto técnico clave: la radarización se refiere a la capacidad de cubrir áreas con sistemas de radar que detecten y sigan aviones, incluso de perfil bajo o de pequeño porte. La carencia de cobertura o de equipos con suficiente resolución y alcance reduce la probabilidad de intercepción a tiempo.
Medidas actuales en la provincia
Jaldo defendió que, pese a esa limitación en los sensores aéreos, la provincia reforzó controles terrestres. Destacó los resultados del Operativo Lapacho y dijo que la provincia mejoró controles en su límite norte. Entre las herramientas que enumeró aparecen:
- Escáneres para camiones de gran porte.
- Escáneres manuales para revisar bultos en camiones y colectivos.
- Canes adiestrados para detección de sustancias ilícitas en los corredores de ingreso.
Esos elementos constituyen la estrategia de inspección en puntos de ingreso terrestre, pero no sustituyen la detección temprana que permitiría una reacción antes de que las aeronaves toquen suelo.
Implicancias y límites
El reclamo de Jaldo pone sobre la mesa una tensión habitual en las políticas de seguridad: la combinación entre recursos tecnos y capacidad operativa. Mejorar la cobertura radar implicaría inversión en equipos, integración con sistemas nacionales y provinciales, y coordinación para la respuesta aérea o terrestre una vez detectada una aeronave.
Además, la detección de vuelos irregulares suele requerir más que un solo componente: sistemas de vigilancia aérea (radar, radares secundarios o ADS‑B, sensores electro-ópticos), plataformas de interdicción (aéreas o terrestres) y procedimientos de intercambio de información entre jurisdicciones. El gobernador reclamó específicamente por la tecnología de detección; no detalló partidas presupuestarias ni cronograma para equipamiento nuevo.
Qué se sabe y qué falta
| Aspecto | Situación según Jaldo |
|---|---|
| Detección aérea | Insuficiente: falta de radarización |
| Controles terrestres | Refuerzo con Operativo Lapacho, escáneres y canes |
La declaración plantea también una pregunta operativa: cómo articular a nivel nacional la provisión y el despliegue de sensores en una región extensa y porosa como el norte argentino. El reclamo de una provincia puede convertirse en un punto de partida para pedidos formales al Gobierno nacional o para buscar fondos y cooperación regional.
En términos prácticos, la mejora que exige Jaldo no es sólo tecnológica: implica definir quién gestiona los datos de radar, quién autoriza intercepciones y cómo se integran esas detecciones con los operativos que ya funcionan en las rutas y pasos terrestres. Los escáneres y los canes son herramientas útiles para controles en el momento del cruce; la radarización permitiría, según el gobernador, una detección previa y con mayor anticipación.
La discusión sobre inversión en sensores y la coordinación entre provincias y Nación seguirá siendo un eje si persisten casos de vuelos irregulares en el norte. Por ahora, la voz pública es la del Ejecutivo provincial reclamando mayor capacidad tecnológica para complementar los operativos terrestres ya desplegados.