En la periferia de La Plata, los consultorios muchas veces no ocupan una sala con paredes: funcionan en clubes barriales, iglesias, escuelas o bajo un gazebo. Allí, durante sábados o jornadas quincenales, familias enteras se acercan a recibir atención sin necesidad de sacar turno ni trasladarse hasta un centro de salud. Se trata de las brigadas solidarias de salud, un conjunto de iniciativas que desde hace alrededor de una década buscan acercar servicios sanitarios a quienes enfrentan barreras para acceder al sistema formal.
Qué ofrecen y cómo se organizan
Las jornadas reúnen a médicos, odontólogos, psicólogos, nutricionistas y otros profesionales —junto con estudiantes y voluntarios— que realizan atención clínico-ambulatoria, pediátrica, odontológica, nutricional y psicológica, además de acciones vinculadas a la salud sexual y reproductiva. Según los organizadores, la actividad se planifica en coordinación con instituciones locales: clubes, iglesias, escuelas y, en algunos casos, el propio centro de salud del barrio.
“Nosotros les llamamos brigadas solidarias de salud. Son espacios de atención de la salud de distintos aspectos: salud clínica, nutricional, psicológica, sexual, reproductiva y no reproductiva”, dijo Manuel Fonseca, uno de los referentes de la iniciativa, a EL DÍA.
La dinámica invierte la lógica tradicional: en vez de esperar que las personas lleguen al consultorio, el equipo se traslada al territorio. Las jornadas se difunden previamente y, cuando llega el día, las familias concurren para consultas inmediatas.
Motivos por los que la población recurre a las brigadas
Los organizadores identifican múltiples obstáculos que impiden a muchas personas acceder regularmente a la atención en centros de salud o consultorios:
- Transporte: la falta de medios o el costo del viaje.
- Dinero: gastos asociados a la atención o al traslado.
- Horarios laborales: incompatibilidad entre la jornada laboral y el horario de atención.
- Cuidado de los hijos: dificultad para dejar a cargo a menores durante una consulta.
- Condiciones del barrio: inseguridad o falta de infraestructura que limita la movilidad.
Por eso, la propuesta busca reducir esas barreras físicas y logísticas al acercar una oferta de servicios variada y de acceso inmediato.
Contexto y consecuencias
Las brigadas, que se volvieron más frecuentes y numerosas luego de la pandemia, representan una respuesta comunitaria que complementa la red de atención formal. Si bien la iniciativa mejora el acceso puntual a prestaciones y permite detectar necesidades no satisfechas, plantea preguntas sobre la sostenibilidad y el rol que deben cumplir los sistemas públicos y privados de salud.
En términos prácticos, estas jornadas pueden funcionar como espacio de diagnóstico precoz, derivación y promoción de cuidados básicos. Sin embargo, su carácter ocasional —la mayoría se realizan los fines de semana o cada quince días— significa que no sustituyen la continuidad asistencial que brindan los centros de salud con turnos y seguimiento. La articulación con los efectores locales es clave para que las personas diagnosticadas o con necesidades crónicas reciban seguimiento adecuado.
| Aspecto | Detalle |
|---|---|
| Duración de la experiencia | Aproximadamente una década |
| Frecuencia | Generalmente fines de semana o cada quince días |
| Servicios habituales | Atención clínica, pediátrica, odontológica, nutricional, psicológica; salud sexual y reproductiva |
La expansión de estas brigadas tras la pandemia también pone de relieve los vacíos que dejó la crisis sanitaria en la organización de la atención primaria y en las estrategias de prevención. Al mismo tiempo, la experiencia muestra el protagonismo de profesionales, estudiantes y voluntarios en la respuesta local y la importancia de políticas públicas que fortalezcan la atención primaria en territorio.
Esta nota ofrece una descripción de la iniciativa y de las barreras que busca resolver; no sustituye una consulta profesional. Para situaciones de salud particulares, es necesario acudir al centro de salud o a un profesional médico.