El dato más inmediato para el consumo y la vida cotidiana: la mitad de los consultados no quiere que el kirchnerismo vuelva a gobernar, un indicador que refleja desconfianza sobre propuestas económicas y sociales que podrían afectar decisiones de gasto en los próximos años. Esa sensación de rechazo absoluto convive, sin embargo, con una porción considerable del electorado que no cierra la puerta a un retorno si cambia el rostro de la oferta política.
Qué pregunta midió la encuesta y qué respondió la gente
La consultora Giacobbe & Asociados formuló la pregunta directa: “¿Te gustaría que el Kirchnerismo volviera a gobernar la Argentina?”. El resultado fue el siguiente:
| Respuesta | Porcentaje |
|---|---|
| No | 50,1% |
| Sí | 24,9% |
| Depende de quién sea el candidato | 24,5% |
Si se suman quienes respondieron que sí y quienes que condicionan su posición al candidato, el total alcanza el 49,4%, apenas siete décimas por debajo del bloque que expresó rechazo directo. Ese cruce deja un panorama de alta volatilidad política.
Implicancias políticas y económicas
El primer efecto es de tipo electoral: la encuesta pone el foco en la identidad que adopte la oposición hacia 2027. Jorge Giacobbe, director de la consultora, enfatizó que el segmento que dice “depende” obliga a pensar más allá del nombre y a cómo se presente la oferta política. En sus palabras:
“Un secreto de esta elección y de lo que se vaya a definir en la segunda vuelta es en qué medida Kicillof puede estructurarse simbólicamente, puede mostrarse como ‘poskirchnerista’, no como reemplazo dentro del kirchnerismo con los mismos atributos”.
En términos económicos, un electorado fragmentado y desconfiado puede traducirse en menor certidumbre para el consumo y la inversión. Las empresas y los consumidores suelen reaccionar ante la percepción de riesgo político cambiando decisiones de gasto, postergando compras de bienes durables o inversiones hasta que haya más claridad sobre las políticas macroeconómicas y fiscales.
Qué supone cada cifra
- 50,1% que dice “no”: es un rechazo explícito a la vuelta del kirchnerismo como espacio político, lo que complica a cualquier proyecto que pretenda ubicarse en esa continuidad.
- 24,9% que dice “sí”: representa una base firme de apoyo que no descarta una remontada si la oferta política se mantiene cohesiva.
- 24,5% que condiciona su voto: el segmento más estratégico y volátil; su comportamiento dependerá de candidaturas, coaliciones y de cómo se interpreten las propuestas económicas y sociales.
Es importante aclarar que estos porcentajes miden una opinión puntual sobre una posible vuelta del kirchnerismo y no necesariamente son un reflejo directo de intención de voto en una elección concreta; además, la respuesta “depende” incluye a votantes que pueden cambiar su postura según el contexto político y el eje discursivo que adopten los partidos.
Escenario para la oposición y para el oficialismo
La lectura que propone la consultora sugiere dos problemas simultáneos: por un lado, el oficialismo de Javier Milei arrastra altos niveles de imagen negativa, lo que abre una ventana para la oposición; por otro, la principal identidad opositora no consigue capitalizar completamente ese desgaste porque no logra convertirse en una alternativa claramente diferenciada. En ese encuadre, la construcción de una alternativa “poskirchnerista” se presenta como un desafío central.
En definitiva, la encuesta dibuja un tablero competitivo y fragmentado donde la definición de candidaturas y la reconstrucción simbólica del peronismo podrían determinar no solo el mapa político sino también la confianza económica de hogares y empresas de cara a 2027.