Lo que sienten las familias: una recuperación que todavía no se traduce en una mejora pareja del consumo cotidiano. Según los datos oficiales, la actividad económica creció 0,8% respecto a mayo y 2,7% interanual en junio. El resultado trae alivio estadístico, pero el impacto sobre la compra en supermercados, el uso de tarjetas y la circulación en el transporte público depende de cuánto duren y se masifiquen estas mejoras sectoriales.
El dato y su lectura
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundió el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) correspondiente a junio. Con ese registro, la economía cerró el primer semestre con una variación positiva de 1,9% acumulado. No obstante, el propio informe muestra ajustes en meses previos: la serie tendencia-ciclo —que descontrea estacionalidad— creció sólo 0,2%, y el organismo revisó a la baja los niveles de periodos anteriores, lo que atenúa la lectura optimista del salto mensual.
“Deja una señal positiva, pero debe interpretarse con cautela. La actividad creció 0,8% mensual, aunque el INDEC revisó a la baja los niveles de los meses anteriores. Por lo tanto, el avance es menos contundente de lo que sugiere una primera lectura”,
dijo Diego Piccardo, economista jefe en la Fundación Libertad y Progreso.
Quiénes empujaron el crecimiento
El informe deja claro que la expansión no fue homogénea. Dos sectores primarios concentraron gran parte del dinamismo: la explotación de minas y canteras, con un aumento interanual de 15,6%, y el agro, con una suba del 4,6%. Entre ambos aportaron 1,1 puntos porcentuales al avance general del EMAE.
En cambio, actividades más ligadas al mercado interno crecieron a un ritmo menor, aunque volvieron a terreno positivo:
- Industria: +1,9% interanual
- Comercio: +0,8% interanual
- Construcción: +2,8% interanual
| Sector | Variación interanual | Aporte al EMAE |
|---|---|---|
| Minería | +15,6% | Parte del +1,1 p.p. conjunto |
| Agro | +4,6% | Parte del +1,1 p.p. conjunto |
| Industria | +1,9% | Contribución menor |
| Comercio | +0,8% | Contribución menor |
| Construcción | +2,8% | Contribución menor |
Qué implica para el consumo y la política económica
La diferencia entre los dos motores primarios y el resto de la economía es crucial: minería y agro, pese a ser más chicos en el peso del índice, generaron casi la mitad del impulso observado en junio. Eso significa que la mejora no está todavía suficientemente distribuida dentro de la estructura productiva como para sostener una reactivación amplia del consumo.
Para que la suba de la actividad se traduzca en mayor demanda de bienes y servicios cotidianos —nafta, supermercado, indumentaria, transporte— se necesita que los sectores con mayor peso en el empleo y en el consumo interno mantengan su crecimiento. A la vez, las revisiones a la baja de meses previos reducen la potencia del repunte: parte del avance mensual responde a efectos puntuales que pueden no persistir.
La lectura de los economistas es, por eso, mixta: celebran la salida de terreno negativo de la industria y el comercio, pero advierten que la recuperación es parcial y vulnerable a factores externos y de política económica, como condiciones del crédito, tipo de cambio y estabilidad nominal.
En términos prácticos para los hogares, eso implica que el alivio en el poder de compra será gradual y heterogéneo: algunas provincias y actividades vinculadas a la exportación sentirán el impacto primero, mientras que las familias urbanas que dependen del mercado interno podrían tardar más en ver mejoras sostenidas en sus bolsillos.
El próximo desafío para la economía será sostenibilidad: convertir el impulso de sectores puntuales en una recuperación que genere empleo y recupere consumo masivo sin depender exclusivamente de variables externas.