En numerosas casas argentinas la escena es familiar: una silla que cojea, un ventilador con ruido o un control remoto que falla. En lugar de comprar uno nuevo, el padre toma herramientas y se pone a arreglarlo. Lejos de ser solo una cuestión económica, la psicología propone explicaciones más profundas sobre por qué ese comportamiento persiste en muchas familias.
Reparar como reafirmación de un rol
La llamada Teoría de la Identidad plantea que las personas construyen su sentido de sí mismas a partir de los roles que consideran centrales en su vida. Aplicada a este hábito doméstico, la teoría indica que reparar elementos del hogar es una forma de confirmar una identidad vinculada a la capacidad de proteger, resolver problemas y aportar soluciones concretas para la familia. Cada arreglo exitoso actúa, según la nota consultada, como una evidencia práctica de que ese rol sigue vigente: el mensaje no siempre se verbaliza, pero se muestra con acciones.
Otro enfoque que aporta claridad es la Teoría de la Autodeterminación, desarrollada por Edward Deci y Richard Ryan. Ese marco sostiene que el bienestar aumenta cuando se satisfacen tres necesidades básicas: competencia, autonomía y conexión. El acto de reparar permite poner en práctica habilidades técnicas (competencia), resolver un problema sin depender de terceros (autonomía) y ayudar a los convivientes (conexión), lo que genera una satisfacción tanto práctica como emocional.
“Si todavía funciona, no lo tires”
La educación y las experiencias de la infancia también tienen un peso importante. Muchas personas mayores crecieron en contextos donde el desperdicio era mal visto y donde frases como la citada formaban parte de la crianza. Ese entramado cultural consolidó una mentalidad orientada a conservar objetos en vez de descartarlos, incluso cuando las condiciones económicas hoy permiten reemplazos más sencillos.
- Valor práctico: reparar evita gastos y prorroga la vida útil de los objetos.
- Satisfacción emocional: completar una reparación puede mejorar la autoestima y el sentido de utilidad.
- Transmisión generacional: la conducta se transmite como hábito y norma de cuidado de las pertenencias.
También es útil mencionar el llamado Efecto de Dotación, formulado por Daniel Kahneman, Jack Knetsch y Richard Thaler. Esa idea sostiene que la gente tiende a valorar más aquello que ya posee. Por eso, un objeto con historia familiar o uso prolongado puede recibir prioridad en el intento de conservarlo por encima de su costo objetivo o de la facilidad de sustituirlo.
| Teoría | Autores | Qué explica |
|---|---|---|
| Identidad | — | Reparar reafirma roles (protección, solución de problemas) |
| Autodeterminación | Edward Deci y Richard Ryan | Satisface competencia, autonomía y conexión |
| Efecto de Dotación | Daniel Kahneman, Jack Knetsch, Richard Thaler | Aumenta el valor subjetivo de pertenencias propias |
Desde una perspectiva práctica y de estilo de vida, este fenómeno tiene consecuencias concretas. En primer lugar, promueve la economía circular en el hogar: mantener y reparar reduce residuos y puede representar un ahorro real en el presupuesto familiar. En segundo lugar, la actividad del arreglo funciona como transmisión de saberes técnicos entre generaciones cuando los padres enseñan a hijos e hijas habilidades manuales. Finalmente, desde lo emocional, cada reparación puede reforzar lazos y el sentido de pertenencia dentro del grupo familiar.
Sin embargo, conviene mirar también los límites. La perpetuación del hábito puede ocultar desigualdades de género en la división del trabajo doméstico o invisibilizar el acceso a servicios y herramientas adecuadas para quienes carecen de tiempo o competencias para reparar. Además, no todos los objetos conviene repararlos por costo o por seguridad: en algunos casos el reemplazo es la opción más razonable.
Comprender por qué se elige arreglar y no reemplazar ayuda a interpretar prácticas cotidianas muy extendidas en la Argentina actual: son mezcla de identidad, satisfacción psicológica y hábitos culturales que, en muchos hogares, siguen teniendo un valor más allá del precio del objeto.