La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, anunció en el marco del Día Internacional de la Juventud una batería de medidas orientadas a mejorar la formación y las oportunidades laborales de los jóvenes, con especial foco en quienes no finalizaron la educación secundaria y en los sectores en situación de pobreza o pobreza extrema.
Un bachillerato pensado para la empleabilidad
La iniciativa central presentada es una nueva modalidad de bachillerato para la empleabilidad, dirigida a personas que no concluyeron el noveno año de educación secundaria. Según el anuncio, esta etapa busca ofrecer una vía concreta para que quienes quedaron rezagados en el sistema educativo puedan completar su escolaridad y acceder a mejores oportunidades laborales.
Fernández destacó que la primera edición del programa permitió que muchas personas terminen sus estudios secundarios, y posicionó el acceso a la educación como una herramienta para enfrentar la pobreza.
“Queremos que quienes quedaron rezagados en el sistema educativo puedan tener una oportunidad real de superación y acceso a mejores empleos”
Política social: transferencia más capacitación
Como parte del conjunto de reformas, la mandataria presentó IMAS Impulsa, un programa gestionado por el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) que combina transferencias monetarias con procesos de capacitación y apoyo al emprendimiento. El objetivo declarado es priorizar la formación y la generación de ingresos propios por sobre el modelo de subsidios tradicionales.
El programa está dirigido a jóvenes identificados por el Sistema Nacional de Información y Registro Único de Beneficiarios del Estado, y según la Presidencia busca fomentar la autonomía financiera mediante trabajo y formación.
Transformación de la educación técnico‑profesional
Otro eje del anuncio fue la reforma estructural de los colegios técnico‑profesionales. Aunque la información difundida no detalla el diseño curricular ni el cronograma de implementación, el cambio responde a la necesidad, según la presidenta, de adaptar la oferta educativa a las demandas de innovación y empleo juvenil.
- Bachillerato para la empleabilidad: ruta para quienes no completaron educación secundaria.
- IMAS Impulsa: transferencias más capacitación y apoyo al emprendimiento para jóvenes en pobreza.
- Reforma de colegios técnicos: reorientación estructural hacia innovación y formación vinculada al empleo.
| Programa | Responsable | Población objetivo |
|---|---|---|
| Bachillerato para la empleabilidad | Presidencia / Ministerio de Educación (según el anuncio) | Personas que no culminaron noveno año |
| IMAS Impulsa | Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) | Jóvenes en situación de pobreza o pobreza extrema |
El acto convocó a jóvenes de distintas regiones y se planteó como un espacio de reflexión sobre los desafíos del sector, con el énfasis en que el camino hacia la inclusión económica pasa por la formación y el empleo digno. Fernández subrayó la necesidad de sustituir, donde corresponda, políticas basadas exclusivamente en subsidios por programas que impulsen la autonomía financiera.
Implicancias y desafíos
Los anuncios combinan dos líneas habituales en las políticas públicas: ampliar la oferta educativa para quienes quedaron fuera del sistema y reconfigurar la formación técnica para alinearla con el mercado laboral. Las consecuencias dependerán de variables que aún no fueron especificadas públicamente en los detalles del plan: financiamiento, articulación con el sector productivo, capacitación docente y mecanismos de evaluación del impacto.
Para los jóvenes en pobreza, el enfoque integrado de transferencias condicionadas a formación y acompañamiento al emprendimiento busca disminuir la dependencia de subsidios y facilitar la inserción en empleos formales. Sin embargo, la eficacia de ese enfoque suele condicionarse a la calidad de la capacitación, la demanda de competencias por parte de las empresas y la capacidad de los programas para generar trayectorias sostenibles.
En resumen, el paquete anunciado por la Presidencia propone combinar educación, asistencia social y reorientación técnica con el fin declarado de mejorar la empleabilidad juvenil. La implementación concreta y la articulación interinstitucional serán las variables determinantes para que esas promesas se traduzcan en resultados verificables para los jóvenes costarricenses.