En un nuevo choque entre el Gobierno del Estado y administraciones municipales, el gobernador Pablo Lemus Navarro acusó a varios ayuntamientos —entre ellos Tonalá— de negarse a reconocer y cubrir adeudos históricos con el Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (Siapa). La advertencia del mandatario coloca a Tonalá en el centro de una discusión que podría traducirse en afectaciones al suministro en colonias con cobertura.
Acusaciones y cifras
Según la información difundida por el gobierno estatal, el municipio de Tonalá registra un pasivo por 90 millones de pesos con el Siapa. A diferencia de otras instituciones y municipios que ya han pactado la regularización de sus cuentas —citó a Guadalajara, Zapopan, Tlajomulco y a la Universidad de Guadalajara—, el gobierno municipal encabezado por Sergio Chávez, de acuerdo con el Ejecutivo, no ha formalizado acuerdos.
“Estoy verdaderamente muy decepcionado de que ni Tlaquepaque ni Tonalá quieran pagar. No quieren llegar a acuerdos, no quieren pagar los adeudos, no quieren reconocer los pasivos pasados.”
El gobernador usó ese argumento para plantear que la responsabilidad por pasivos heredados no es negociable desde su perspectiva, y comparó la postura con la obligación de un gobierno estatal de enfrentar compromisos financieros adquiridos por administraciones anteriores.
Riesgos para el suministro y precedentes
Una de las consecuencias que Lemus mencionó fue la amenaza de que Siapa podría suspender el servicio de agua en las zonas donde el organismo tiene cobertura si los municipios incumplen sus compromisos. Esta posibilidad se suma al debate público sobre la sostenibilidad financiera del sistema y las cargas que las deudas históricas representan para la operación del servicio.
El Ejecutivo resaltó que el Gobierno del Estado revisó y asumirá obligaciones propias por consumo acumulado en dependencias como Palacio de Gobierno y Casa Jalisco, por un monto que el estado comunicó por separado. Además, subrayó el acuerdo con la UdeG para que sus empresas productivas comiencen a cubrir el servicio de agua, como ejemplo de lo que considera una conducta responsable frente al organismo operador.
Datos en un vistazo
| Entidad | Adeudo (mdp) |
|---|---|
| Tonalá | 90 |
| Tlaquepaque | 260 |
- El gobierno estatal pide reconocimiento y negociación de pasivos históricos.
- Siapa podría suspender el servicio en municipios morosos.
- Otros actores (Gobierno federal, municipios y la UdeG) han pactado o asumido sus deudas según el Ejecutivo.
Para los tonaltecas, además del riesgo de cortes, está la preocupación por el impacto que una disputa prolongada puede tener en la inversión pública y en los servicios urbanos. Siapa sostiene funciones críticas de operación, mantenimiento y expansión de la red; una tensión financiera entre el organismo y los municipios podría retrasar proyectos de infraestructura que requieren continuidad presupuestaria y acuerdos interinstitucionales.
Contexto político y financiero
La confrontación adquiere un matiz político: el gobernador señaló directamente a las administraciones de Tonalá y Tlaquepaque, que son dirigidas por partidos distintos al de la gubernatura. Más allá del reclamo retórico, el meollo es el convenio jurídico y financiero que permitiría a Siapa recuperar recursos y planear suministros con mayor certidumbre.
Desde la perspectiva de la población, hay preguntas concretas: ¿qué colonias podrían verse afectadas primero?, ¿qué mecanismos de mediación ofrece el estado o el propio Siapa? y ¿qué impacto tendrá la medida sobre el acceso al agua, ya tensionado por factores técnicos y climáticos en la zona metropolitana?
Mientras tanto, el llamado del Ejecutivo es claro: sentarse a negociar y asumir responsabilidades históricas. Para Tonalá, la decisión que tomen sus autoridades municipales en los próximos días definirá si la disputa se resuelve por la vía del diálogo y el pago escalonado, o si se complica con medidas operativas que podrían traducirse en suspensión de servicio en sectores vulnerables.
En una ciudad conocida por su actividad artesanal y su densa trama urbana, el agua no es sólo un insumo: es un elemento central para la salud pública, la producción local y la convivencia cotidiana. La resolución de este impasse será vigilada con atención por vecinos, comerciantes y actores económicos en Tonalá y el resto de la Zona Metropolitana.