La economía mexicana entre el cierre de 2018 y 2025 registra una tasa de crecimiento anual compuesto cercana a 0.8% anual, una cifra que, de sostenerse, coloca al país en el umbral de lo que varios analistas y columnistas califican como una decada perdida en términos de avance económico real.
Qué significa 0.8% para el bolsillo y las políticas públicas
Una tasa de crecimiento tan baja incide de forma directa en múltiples frentes: creación de empleos, capacidad de aumento de salarios reales, y el espacio fiscal del gobierno para invertir en salud, educación e infraestructura. En términos sencillos, crecer a menos de 1% anual limita la posibilidad de que la economía absorba a la población que entra al mercado laboral y reduce la presión para incrementar ingresos reales de las familias.
El argumento público sobre el crecimiento se ha politizado: por un lado, algunos sectores señalan que medir el éxito sólo por el Producto Interno Bruto (PIB) es insuficiente si el crecimiento degrada el medio ambiente o no se traduce en bienestar. En la discusión se ha recurrido a la frase
“la cantaleta del crecimiento”como crítica a la prioridad tradicional al PIB. Sin embargo, el equilibrio entre crecimiento y sostenibilidad ambiental no explica por sí solo la desaceleración observada.
Contexto y comparativos
En la pieza que originó el análisis se destaca que durante las administraciones precedentes —identificadas en el texto como el periodo neoliberal— la economía logró tasas de crecimiento que fueron, en promedio, más del doble de las que se registran en el lapso 2018–2025. Esa referencia subraya que la desaceleración actual no es una tendencia inherente a largos periodos históricos sino un cambio relativamente reciente en la dinámica de crecimiento.
| Periodo | Tasa compuesta (referencia) |
|---|---|
| 2018–2025 | ~0.8% anual |
| Periodo neoliberal (comparación) | Más del doble (de lo observado en 2018–2025) |
- Empleo: crecimiento bajo dificulta la generación de plazas formales suficientes para la demanda laboral.
- Salarios: con crecimiento reducido, la recuperación o mejora del salario real se complica.
- Finanzas públicas: menores ingresos fiscales restringen inversión social y capacidad de respuesta ante crisis.
Medio ambiente y proyectos controvertidos
La discusión pública también incluye críticas al manejo de proyectos que, según el texto original, han tenido impactos ambientales concretos: se mencionan obras como la refinería en Tabasco, el desarrollo del Tren Maya con afectaciones a la Selva Maya y la cancelación de proyectos de aerogeneración. Esas decisiones se citan como evidencia de que la retórica ambiental no ha sido consistente con algunas prácticas de infraestructura.
Conviene separar dos discusiones que a menudo se mezclan: una legítima sobre cómo lograr un crecimiento sostenible e inclusivo; y otra sobre si simplemente renunciar al crecimiento es una política pública razonable. Confundir que “el crecimiento no es suficiente” con la idea de que “el crecimiento no importa” conduce a conclusiones que no resuelven los problemas de fondo.
Consecuencias políticas y económicas
La proximidad de ciclos electorales y la caída en márgenes de aprobación del gobierno recalientan el debate público y fortalecen posturas polarizadas. En ese clima, desacreditar las métricas tradicionales como el PIB o buscar atajos retóricos puede desviar la atención de políticas concretas necesarias para recuperar la dinámica de crecimiento: inversión en educación y salud, condiciones para la inversión privada, y una orientación clara hacia proyectos con evaluaciones ambientales y sociales rigurosas.
Si la tendencia al crecimiento cercano a 0.8% se consolida, las autoridades y actores económicos enfrentarán un reto doble: recuperar ritmo de expansión sin repetir errores ambientales y lograr que el crecimiento se traduzca en mejoras palpables en bienestar, empleo y oportunidades para la población.