La supervivencia de personas atrapadas entre escombros tras un sismo depende en gran medida de la disponibilidad de aire, agua y de las condiciones térmicas, así como de si la víctima quedó en un compartimento que la protegió de lesiones mayores. Expertos consultados por agencias internacionales recuerdan que los equipos de búsqueda y rescate actúan contra el reloj y que las posibilidades de encontrar con vida a una persona disminuyen conforme pasan los días.
Plazos de rescate y probabilidades
La experiencia y estudios de desastres recientes indican que la mayor parte de los rescates se realiza dentro de las primeras 24 a 48 horas tras el colapso. No obstante, hay casos documentados en los que personas han sobrevivido mucho más tiempo: después del terremoto y tsunami de 2011 en Japón se registró el hallazgo con vida de dos personas tras permanecer nueve días atrapadas; en un desastre anterior en Haití, una adolescente fue rescatada viva tras 15 días bajo los escombros.
Factores que incrementan la probabilidad de vida
Los especialistas subrayan varios elementos que condicionan la supervivencia:
- Espacio vacío habitable: quedar en una cavidad protegida por la estructura (por ejemplo, bajo mobiliario resistente) puede evitar lesiones que serían incompatibles con la vida.
- Calidad del aire: la presencia de humo, fuego o sustancias tóxicas disminuye drásticamente las posibilidades de supervivencia.
- Acceso a agua: la disponibilidad de líquidos es crítica; se puede sobrevivir más tiempo sin alimento que sin agua.
- Temperatura: extremos de calor o frío afectan tanto la fisiología del atrapado como las operaciones de búsqueda y rescate en el exterior.
“Se puede sobrevivir un tiempo sin comida. Se puede sobrevivir menos tiempo sin agua”,
dijo el médico especialista en respuesta a emergencias Joseph Barbera, de la Universidad George Washington, al explicar por qué el suministro de líquidos y aire limpio es determinante con el paso de los días.
Qué implica esto para las labores de rescate
Los equipos de búsqueda enfrentan la urgencia de localizar a víctimas antes de que la falta de aire o agua y las condiciones térmicas se vuelvan fatales. Además, la presencia de incendios o derrames químicos puede complicar o impedir el acceso inmediato a ciertas áreas, reduciendo las probabilidades de encontrar sobrevivientes en esas zonas.
| Factor | Influencia en la supervivencia |
|---|---|
| Espacio vacío habitable | Aumenta posibilidades al evitar lesiones graves |
| Aire (humo o gases) | Reduce fuertemente las probabilidades |
| Agua | Crucial a medida que pasan los días |
| Temperatura | Afecta directamente la fisiología y las operaciones |
Recomendaciones prácticas para personas y rescatistas
Con base en las conclusiones de expertos en respuesta a emergencias y geofísica, conviene recordar medidas concretas que pueden marcar la diferencia:
- Si estás dentro de un edificio que colapsó, busca un espacio vacío que te proteja de la caída de escombros y evita moverte innecesariamente si estás herido.
- Trata de mantener vías respiratorias libres: taparte la nariz con un paño limpio puede ayudar si hay polvo, pero evita exponerte a humo o gases.
- Conserva el agua que tengas y evita realizar actividades que incrementen la sudoración en ambientes calurosos.
- Si eres rescatista o voluntario, prioriza la seguridad: incendios, humo y sustancias químicas son riesgos que pueden impedir la operación y aumentar la mortalidad.
El geofísico Victor Tsai, de la Universidad Brown, señaló la importancia del concepto de espacio vacío habitable —una cavidad que evita lesiones graves y permite a la persona aguantar hasta que llegue ayuda— como elemento clave en la supervivencia de víctimas soterradas.
En resumen, aunque la mayoría de los rescates exitosos ocurren en las primeras 24 a 48 horas, existen casos excepcionales de supervivencia prolongada cuando las condiciones internas favorecen la conservación de aire y agua y cuando las lesiones no son incompatibles con la vida. Mantener protocolos de búsqueda rápidos y seguros y difundir medidas de autoprotección continúa siendo esencial para mitigar las consecuencias de sismos.