El Ministerio de Salud y Protección Social y el Instituto Nacional de Salud (INS) emitieron medidas dirigidas a fortalecer la preparación del sistema sanitario frente a la posible aparición del fenómeno de El Niño 2026-2027. La acción, consignada en la Circular Externa Conjunta 023 de 2026, fue informada mediante un comunicado fechado el 29 de agosto de 2026.
Qué ordena la circular y a quiénes va dirigida
Las orientaciones buscan que las entidades territoriales, las Entidades Administradoras de Planes de Beneficios (EAPB), las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS) y demás actores del sistema aumenten acciones de prevención, vigilancia, coordinación y capacidad de respuesta. La instrucción se centra en anticipar y mitigar efectos sanitarios derivados de cambios climáticos previstos para el segundo semestre de 2026 y 2027.
“alta probabilidad de ocurrencia de eventos asociados al fenómeno de El Niño durante el segundo semestre de 2026 y 2027”
Riesgos identificados
En el comunicado el Ministerio advierte sobre varios riesgos que podrían intensificarse con El Niño:
- Aumento de temperaturas, con olas de calor que afectan la salud sobre todo de grupos vulnerables.
- Disminución de precipitaciones y escenarios de sequía que pueden provocar escasez de agua para consumo humano.
- Aumento de incendios forestales, con afectación de la calidad del aire.
- Presiones adicionales sobre la prestación de los servicios de salud por complicaciones en personas con enfermedades crónicas o problemas asociados a la disponibilidad de agua y alimentos.
Grupos más afectados y consecuencias sanitarias
El Ministerio subraya que ciertos colectivos pueden presentar mayor vulnerabilidad ante estos escenarios: niños y niñas, personas mayores, gestantes, personas con discapacidad y otras poblaciones en situación de especial protección. Los efectos del calor, la sequía y la posible disminución de la calidad del agua y alimentos elevan el riesgo de problemas agudos y crónicos, así como la demanda de atención médica.
Medidas prácticas y recomendaciones para el sistema de salud y la población
La Circular Externa Conjunta 023 solicita a los actores del sistema sanitario adoptar medidas preventivas y operativas. Entre las acciones que deben priorizarse están:
- Refuerzo de la vigilancia epidemiológica para detectar oportunamente eventos asociados a calor, enfermedades transmitidas por el agua y problemas respiratorios por mala calidad del aire.
- Planificación de la capacidad hospitalaria y de atención primaria para absorber posibles aumentos en la demanda de servicios.
- Coordinación interinstitucional para garantizar abastecimiento y potabilización de agua en zonas con riesgo de desabastecimiento.
- Campañas de comunicación dirigidas a poblaciones vulnerables sobre medidas preventivas frente a olas de calor e incendios.
Para la ciudadanía, las recomendaciones prácticas que derivan de los riesgos señalados incluyen:
- Mantener hidratación adecuada y evitar exposición prolongada al sol en horas de calor intenso.
- Seguir indicaciones locales sobre calidad del agua y consumo seguro, especialmente en zonas con advertencias de escasez.
- Atender medidas de protección ante incendios forestales y reducir la exposición a humo, sobre todo en grupos con enfermedades respiratorias.
- Consultar con el servicio de salud ante síntomas que puedan relacionarse con deshidratación, insolación o problemas respiratorios.
Implicaciones y próximos pasos
La decisión del Ministerio responde a la evaluación de una alta probabilidad de eventos adversos relacionados con El Niño en el periodo señalado. La Circular busca que el sistema de salud se anticipe y no reaccione de forma tardía ante el agravamiento de condiciones climáticas que ya se observan en diversas regiones.
| Fecha | Documento | Actores apuntados |
|---|---|---|
| 29 de agosto de 2026 | Circular Externa Conjunta 023 de 2026 | EATB, IPS, entidades territoriales, actores del sistema de salud |
La implementación efectiva de estas medidas dependerá de la coordinación entre autoridades nacionales, regionales y locales, así como de la capacidad de las aseguradoras y prestadores para ajustar sus planes operativos. La circular establece una orientación clara: anticipar riesgos, proteger a las poblaciones más vulnerables y garantizar continuidad en la prestación de servicios esenciales en un contexto climático que podría complicarse durante los próximos meses.