Representantes del capítulo Tapachula de la Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias (AMEXME) demandaron un enfoque educativo y de políticas públicas como piedra angular para reducir los feminicidios y las conductas machistas en la sociedad. La presidenta local, María de Lourdes Santos Zozaya, afirmó que la prevención debe comenzar en el seno familiar y complementarse con acciones gubernamentales, insistiendo en la formación como herramienta para transformar relaciones sociales en todos los ámbitos.
Prevención desde el hogar y el sistema educativo
En declaraciones difundidas desde Tapachula, Chiapas, la dirigente explicó que la pérdida de valores y la persistencia de una cultura machista son factores que atraviesan todos los niveles socioeconómicos y que, por tanto, requieren respuestas que integren a la familia, la escuela y las instituciones públicas. Sostuvo que la educación debe inculcarse desde la infancia y que el papel de las madres, padres y docentes es central para modificar patrones de conducta.
Políticas públicas con enfoque territorial
Santos Zozaya subrayó la necesidad de diseñar políticas públicas inclusivas que no se concentren únicamente en zonas urbanas, sino que lleguen a las comunidades rurales dispersas, donde el acceso a servicios y programas de prevención suele ser más limitado. La dirigente empresarial remarcó además la disposición de las mujeres empresarias locales a colaborar con las autoridades para visibilizar el liderazgo femenino en la formación social y el desarrollo económico del Soconusco.
- Prevención temprana: educación en valores desde la infancia, reforzada en el hogar y la escuela.
- Políticas inclusivas: programas que cubran tanto áreas urbanas como comunidades rurales dispersas.
- Colaboración público-privada: apoyo del sector empresarial para acompañar las estrategias institucionales.
| Actor | Propuesta |
|---|---|
| Familia | Formación en valores desde la infancia |
| Escuela | Refuerzo educativo para prevenir conductas machistas |
| Gobierno | Políticas públicas inclusivas para zonas urbanas y rurales |
| Sector empresarial | Apoyo institucional y visibilizar liderazgo femenino |
La intervención de la AMEXME en Tapachula conecta con una preocupación recurrente en el país: que la respuesta a la violencia de género no sea exclusivamente reactiva ni limitada al ámbito penal, sino que incorpore medidas preventivas que transformen normas sociales. En ese sentido, la organización aboga por la complementariedad entre la educación formal, las iniciativas comunitarias y la implementación de políticas públicas que consideren la diversidad territorial.
Implicaciones para docentes y alumnos
Para docentes y directivos escolares, las conclusiones planteadas por la AMEXME implican un mayor énfasis en la educación en valores y en competencias socioemocionales desde los primeros niveles educativos, así como capacitación continua para atender comportamientos de riesgo y para crear ambientes escolares seguros. Para el estudiantado, la propuesta apunta a promover procesos formativos que reconozcan y combatan estereotipos de género.
La dirigente empresarial también señaló que el sector privado local está dispuesto a respaldar las estrategias de protección impulsadas por las autoridades, y que promover el liderazgo femenino forma parte de una agenda más amplia de inclusión social y crecimiento económico en la región del Soconusco. Estas aportaciones subrayan la importancia de articular acciones entre hogar, escuela, gobierno y empresas para generar cambios sostenibles.
La declaración llega en un contexto en el que organizaciones civiles, autoridades y actores comunitarios buscan rutas efectivas para reducir la violencia contra las mujeres más allá de la aplicación de la ley, incorporando la educación como herramienta preventiva y transformadora. En Tapachula, la AMEXME plantea que esa transformación debe ser integral, de alcance territorial y con compromiso intersectorial.