El tramo de la calzada de Tlalpan entre San Antonio Abad y la estación Viaducto del Metro se ha convertido en un taller a cielo abierto: 21 fachadas yacen ahora revestidas con murales que buscan recuperar y poner en diálogo la memoria histórica de esa vía con los habitantes y visitantes.
Un corredor que hace visible lo olvidado
La propuesta, concebida como un corredor artístico alrededor del jardín flotante Tlallipan, fue curada por Paola Paz Yee, seleccionada por una comisión de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México. En el proyecto participaron cerca de 25 artistas que trabajaron con técnicas como mosaico impreso y esgrafiado para intervenir fachadas de distintos inmuebles, entre ellos universidades, hoteles y edificios de vivienda.
La intención central, explicada por la curadora, fue transformar la forma en que la avenida es percibida y transcurrida: colocar en lo público relatos que de otra manera quedarían invisibilizados. Los murales, además, se fijan en episodios y realidades de fuerte carga social, como las condiciones de vida de las sexoservidoras, las costureras víctimas del sismo de 1985, la guerra sucia y la migración.
“La intención era cambiar la forma en que habitantes y visitantes ven a esta importante avenida”, dijo Paola Paz sobre la génesis del proyecto.
Participación, consenso y tejido comunitario
La metodología privilegiada fue colectiva: autoridades locales, artistas y vecinos sostuvieron conversaciones amplias para definir las propuestas y alcanzar acuerdos sobre cada fachada. Según la curaduría, la idea nació en septiembre de 2025, y el proceso incluyó la gestión de apoyos y materiales para ejecutar los trabajos.
- Trayecto intervenido: de San Antonio Abad a la estación Viaducto.
- Cantidad de murales: 21 fachadas revestidas.
- Artistas participantes: alrededor de 25 creadores y colectivos.
Entre quienes integraron el programa aparecen nombres y colectivos con trayectoria en el mapa cultural contemporáneo de la Ciudad de México: Xóchitl Rivera, Demián Flores, Paulina Jaimes, Dan Silva, Gerardo Medina, además de grupos como Karas Urbanas y autores como Merle, Magdalena Firlag, Santiago Robles y El Ocote. También colaboraron iniciativas colectivas y comunitarias: Gou, Spek, Velman, Ónix, Naho, Dess, Nadrik, Zukher, Muda, Bazán.
| Elemento | Descripción |
|---|---|
| Curaduría | Paola Paz Yee, designada por la Secretaría de Cultura capitalina |
| Técnicas | Mosaico impreso y esgrafiado, entre otras |
| Lugares intervenidos | Fachadas de edificios a lo largo de la calzada; visibles desde el jardín flotante Tlallipan |
Memoria, visibilidad y conflicto
El repertorio temático elegido para los murales atraviesa épocas y problemáticas que van desde la raíz prehispánica de la calzada hasta episodios de violencia política y tragedias laborales y sociales. En conjunto, el conjunto pictórico propone una lectura urbana que busca recuperar historias silenciadas y ofrecer puntos de reflexión sobre la propia ciudad.
Al colocar estas narrativas en las fachadas, el proyecto apuesta por una estética pública que no solo decora, sino que interroga: ¿qué memoria se conserva en el paisaje urbano? ¿Qué voces faltan? ¿Cómo se negocia el espacio entre residentes, transeúntes y administraciones públicas?
La experiencia del corredor artístico del Tlallipan se inscribe en una línea de intervenciones culturales que usan el muralismo contemporáneo para reconstituir tejido social y reimaginar la calle como foro de memoria y debate. Al mostrar escenas y referencias vinculadas a la vida de la calzada, los autores convocan a la ciudadanía a mirar la avenida de otra manera y, con ello, a repensar el legado que atraviesa una de las vías más antiguas asociadas a la historia de la capital.
La visibilidad que ahora tienen esas fachadas convierte a la calzada de Tlalpan en un mapa de memorias que, en su escala pública, retoma historias locales y las coloca en el espacio común para ser leídas, discutidas y transitadas.