Ourense. La escasez de lluvias y el julio más cálido en tres décadas han situado a Galicia en una situación de estrés hídrico que ya tiene consecuencias palpables en la cuenca del Miño-Sil, donde se han detectado caudales sensiblemente inferiores a los habituales. La Xunta reunió este martes la Mesa da Seca —el órgano técnico encargado de evaluar la evolución hidrológica— y decidió decretar el nivel de alerta por sequía en 32 municipios de las provincias de Pontevedra y A Coruña, mientras que otros 59 municipios han entrado en prealerta y vigilancia.
Impacto en la cuenca y en Ourense
La Confederación Hidrográfica do Miño-Sil, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, ya había activado la prealerta a comienzos de agosto tras comprobar el descenso de caudales. Según los datos manejados por el organismo técnico, los caudales de la demarcación fueron un 45% inferiores a lo habitual para un mes de julio. Además, Meteogalicia registró un julio excepcionalmente cálido —alrededor de +3º respecto a la media de referencia— y precipitaciones prácticamente nulas, reforzando la tendencia descendente de niveles en ríos y embalses.
Ourense, cuya provincia forma parte de la demarcación del Miño-Sil, se ve por tanto afectada por las medidas y recomendaciones que están adoptando las administraciones competentes y los ayuntamientos. La decisión de la Xunta contempla actuaciones destinadas a preservar el suministro y a mitigar impactos en el consumo urbano, agrícola y en el entorno rural.
Medidas y restricciones aplicadas
Las autoridades ya han empezado a implantar restricciones y recomendaciones que, en algunos casos, se han convertido en prohibiciones específicas. Entre las actuaciones más habituales figuran cortes puntuales de suministro, horarios de abastecimiento restringidos, límites de consumo por habitante y controles sobre usos no esenciales del agua.
- Prohibición o limitación del llenado de piscinas privadas.
- Restricciones en el baldeo de calles y fachadas.
- Prohibición de riegos no esenciales y recomendaciones para ahorro doméstico.
- Cortes puntuales y actuaciones temporales de reducción de servicio en horarios nocturnos donde sea necesario.
«El agua dulce empieza a ser (también) un bien preciado que escasea»,
señala el diagnóstico sobre la situación regional, que subraya la necesidad de contener el consumo y adoptar medidas coordinadas entre administraciones.
Extensión de la prealerta y otras cuencas
Además de la elevación de alerta en la treintena de municipios citada, la Xunta ha extendido la prealerta a otras cuencas como la del Tambre (Santiago), la de Betanzos (ríos Landro y afluentes), la Camariñas (río Grande) y la zona de Viveiro, donde desemboca el Landro. En conjunto, la situación afecta a las cuatro provincias gallegas y obliga a una vigilancia continuada de los embalses y cauces.
| Indicador | Valor informado |
|---|---|
| Municipios en alerta | 32 (Pontevedra y A Coruña) |
| Municipios en prealerta | 59 |
| Descenso medio de caudales (julio) | 45% inferior a lo habitual |
| Anomalía térmica de julio | +3º respecto a la media |
Las decisiones sobre restricciones concretas corresponden en buena medida a los ayuntamientos y a las entidades gestoras del abastecimiento, que ya estaban aplicando limitaciones en la mitad sur de Galicia, donde se había activado un nivel amarillo de prealerta con actuaciones temporales y límites de consumo por vecino.
Consecuencias y recomendaciones
El empeoramiento de la situación hidrológica puede traducirse en medidas más extensas si no se registran precipitaciones en las próximas semanas. Las autoridades instan a la ciudadanía a adoptar conductas de ahorro —evitar riegos innecesarios, no llenar piscinas, restringir baldeos— y a atender los bandos municipales que establezcan horarios o cortes puntuales. Para sectores como la agricultura y la ganadería, la evolución del caudal y del nivel de embalses resulta clave para planificar recursos y mitigar daños.
La prolongación de condiciones de sequía obligará a mantener la coordinación entre la Xunta, la Confederación Hidrográfica do Miño-Sil y los ayuntamientos de la demarcación, con el objetivo de preservar el abastecimiento y garantizar servicios esenciales para la población de Ourense y del conjunto de Galicia.