La Brigada de Ingenieros de Desminado Humanitario del Ejército Nacional anunció la entrega oficial de la Zona 1 del municipio de Río de Oro (Cesar), tras declarar libres de sospecha de contaminación por minas antipersonal y municiones sin explosionar a 14 sectores rurales. El proceso, realizado entre febrero y abril de 2025, incluyó labores en campo, actividades pedagógicas y verificación técnica con participación internacional.
Áreas intervenidas y verificación externa
Las tareas de despeje estuvieron a cargo del Batallón de Ingenieros de Desminado Humanitario N.° 3 Mayor Edwin Orlando Torres Rodríguez. La declaración de ausencia de riesgo contó con el aval de la Instancia Interinstitucional de Desminado Humanitario y la componente externa de AICMA-CO/OEA, organismo que participó en la verificación técnica de los trabajos.
Los 14 sectores que fueron sometidos a estudios no técnicos y a labores de campo son: Las Piletas, Meco, San Pedro, Jahuil, Cimarrón, Moñino, Limonal, El Alto Rayo, Sabana Larga, Guaduas, Valle de San José, El Silencio, Cruce de Patiño y Buenavista.
Componente comunitario: prevención y formación
Además de las tareas de limpieza, la operación incorporó un componente pedagógico que desplegó actividades de prevención y educación sobre el riesgo de minas. Según los reportes oficiales, se realizaron 18 talleres de Educación en el Riesgo de Minas (ERM) que alcanzaron a más de 1.700 habitantes de las comunidades intervenidas.
“Cada área liberada representa una oportunidad para recuperar la movilidad rural, fortalecer las actividades productivas y facilitar a las familias el desarrollo de sus proyectos de vida con tranquilidad y seguridad”.
La citada afirmación fue incluida en el informe de la Fuerza Pública que acompañó la entrega de la zona. Las jornadas de formación buscaron no solo informar sobre la identificación y manejo de riesgos, sino también restituir confianza para el uso seguro del territorio.
Impacto en la agricultura y la economía local
Los sectores liberados son productivos y aportan a cultivos tradicionales de la región. La limpieza de las áreas permitirá la reactivación de parcelas dedicadas a caña de azúcar, maíz, yuca, fríjol, papaya, mango y aguacate, según la información oficial. El acceso seguro a estos predios es un requisito previo para que agricultores y agricultoras recuperen labores de siembra, cosecha y transporte de productos.
La recuperación del terreno también influye en la movilidad rural: caminos y veredas que habían quedado intransitables o peligrosos por la sospecha de artefactos explosivos podrán volver a ser utilizados con menor riesgo para la población y para la logística de comercialización.
Datos clave
- Periodo de intervención: febrero–abril de 2025.
- Áreas liberadas: 14 sectores rurales en la Zona 1 de Río de Oro.
- Talleres ERM: 18 talleres con más de 1.700 participantes.
- Verificación: Instancia Interinstitucional de Desminado Humanitario y AICMA-CO/OEA.
| Elemento | Cantidad |
|---|---|
| Sectores intervenidos | 14 |
| Talleres ERM | 18 |
| Participantes en talleres | +1.700 |
Riesgos históricos y contexto geográfico
Río de Oro, ubicado en la frontera con Norte de Santander y caracterizado por corredores montañosos, ha enfrentado de manera recurrente los efectos del conflicto armado en el territorio. Esa geografía y su cercanía a otras zonas con presencia de grupos armados implicaron que comunidades rurales convivieran durante años con la amenaza de artefactos explosivos, lo que limitó la actividad agrícola y el acceso a servicios básicos.
La entrega de la Zona 1 es parte de un conjunto de operaciones que buscan restituir garantías territoriales y reducir las barreras para la productividad rural. Las autoridades militares destacaron que la liberación de estas áreas contribuye a la seguridad integral y al fortalecimiento del tejido social.
Qué sigue para las comunidades
Con la declaración de zonas libres de sospecha, el siguiente paso para las comunidades y las autoridades locales será articular acciones de acompañamiento productivo, inversión en infraestructura rural y seguimiento a los procesos de educación en riesgo. La seguridad administrativa y técnica sobre el terreno es condición necesaria, pero no suficiente, para garantizar la recuperación plena de los medios de vida.
Organizaciones técnicas, administraciones municipales y productores deberán coordinar planes de siembra, asistencia técnica y canales de comercialización que aprovechen la reapertura segura de las áreas. La verificación internacional que avaló el proceso ofrece una base para la confianza, pero la sostenibilidad dependerá de inversiones y políticas públicas dirigidas a la reactivación rural.
En suma, la entrega de la Zona 1 de Río de Oro representa un avance tangible en la reducción de riesgos y la habilitación de tierras para la producción, aunque su impacto real dependerá de la articulación entre seguridad, formación y apoyo al campo.