Denuncia desde la Iglesia sobre daños ambientales y sociales
El obispo del Vicariato Apostólico de Inírida, Monsignor Joselito Carreño Quiñones, advirtió sobre una crisis socioambiental en Guainía que, según describió, combina minería ilegal, contaminación por mercurio y economías ilícitas que afectan ríos, territorios y comunidades indígenas. La formulación del prelado fue recogida por ADN Celam en el marco del Día Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación.
Carreño expresó que la protección del territorio requiere respuestas integrales que preserven los ecosistemas y garanticen los derechos de las poblaciones locales, además de abrir caminos hacia un desarrollo sostenible en la región. En su diagnóstico situó la minería de oro y coltán como una de las amenazas más visibles, por su capacidad para degradar suelos y contaminar cuencas con metales pesados.
“Esta crisis socioambiental no ocurre en aislamiento”, dijo Monsignor Carreño, al vincular la degradación ambiental con la ruptura del tejido social y la presencia de grupos armados y economías ilegales.
Impactos locales señalados
El obispo destacó efectos concretos ya visibles en comunidades ribereñas y en la dinámica social de la región. Entre los problemas mencionados aparecen:
- Contaminación de ríos, que compromete la calidad del agua y los recursos pesqueros.
- Degradación de suelos, con pérdida de capacidad productiva y alteración de ecosistemas forestales.
- Afectación a la seguridad alimentaria de pueblos indígenas que dependen del río y de la tierra.
- Alteración del tejido social, incluyendo la fragmentación familiar y el aumento de problemas sociales vinculados a economías ilícitas.
El obispo también señaló la presencia de fenómenos asociados a estos procesos, como el surgimiento de redes de extorsión, la proliferación de pequeñas redes de tráfico de drogas y otros delitos que, en su visión, profundizan la vulnerabilidad de las comunidades amazónicas.
¿Qué pide la Iglesia y qué implica para Inírida?
Monsignor Carreño vinculó su llamado con la exhortación de la encíclica Laudato Si’ sobre el cuidado del planeta, y con la invitación reciente del Santo Padre a transformar situaciones de violencia en oportunidades de construcción de paz. En su intervención pidió acciones que integren protección ambiental y garantía de derechos para poblaciones indígenas.
Para los habitantes de Inírida y los municipios ribereños, las consecuencias son directas: pérdida de fuentes de sustento (pesca y agricultura de subsistencia), riesgos para la salud por la exposición a metales pesados y una mayor presión sobre sistemas comunitarios ya tensionados. La advertencia del obispo subraya la necesidad de políticas públicas coordinadas que combinen control de actividades ilegales, programas de remediación ambiental y medidas de apoyo social.
| Afectación | Consecuencia principal |
|---|---|
| Ríos contaminados | Pérdida de pesca y agua segura |
| Suelo degradado | Menor productividad agrícola |
| Tensiones sociales | Fragmentación comunitaria y violencia |
La denuncia llega en un momento simbólico: la celebración del inicio de la Temporada de la Creación, que en la tradición católica se extiende hasta el 4 de octubre y busca renovar compromisos por el cuidado del ambiente. El obispo usó la ocasión para reclamar una mirada más amplia frente a las causas estructurales del problema, no solo medidas puntuales de contención.
Los habitantes de Inírida enfrentarán, según el diagnóstico del Vicariato, la doble necesidad de preservar su entorno natural y fortalecer mecanismos locales de protección social y económica. En ese contexto, la voz eclesial se añade a otras demandas civiles y ambientales que piden intervención estatal y estrategias de desarrollo alternativas que respeten los derechos de los pueblos indígenas y la integridad ecológica de la Amazonía guainiana.