El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires lanzó una licitación pública para concesionar durante cinco años una bóveda ubicada dentro del histórico Cementerio de la Recoleta, con la intención de transformarla en un espacio de servicios orientados a turistas y visitantes.
Un pequeño local con gran exposición
El inmueble propuesto tiene una superficie aproximada de 24,55 metros cuadrados y se encuentra dentro del Área de Protección Histórica APH14 “Ámbito Recoleta”, por lo que su intervención está sometida a normas de protección edilicia y ambiental. La convocatoria fue publicada en el Boletín Oficial como Licitación Pública N° 10002-1251-LPU26.
"deshabitado"
Según el pliego, la bóveda —catalogada como actualmente “deshabitada”— podrá destinarse a la instalación de un gift shop, la venta de alimentos y bebidas y el desarrollo de propuestas de turismo nocturno dentro del tradicional paseo porteño. Las actividades fuera del alcance previsto en el pliego precisarán autorización expresa de la Ciudad.
Condiciones económicas y obligaciones
La administración porteña fija como base para la adjudicación un canon mensual de $1.600.000. Además, se establece una participación sobre los ingresos brutos que se genere por el servicio de turismo nocturno, con un mínimo obligatorio del 20%.
| Concepto | Detalle |
|---|---|
| Superficie | 24,55 m² |
| Plazo de concesión | 5 años |
| Canon base mensual | $1.600.000 |
| Participación mínima sobre ingresos nocturnos | 20% |
El pliego aclara también que la Ciudad no garantiza la rentabilidad del negocio: cualquier riesgo comercial será asumido por el adjudicatario.
Patrimonio y calle: tensiones previsibles
La iniciativa vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre el uso comercial de espacios públicos y patrimoniales en la Ciudad. El Cementerio de la Recoleta es, además de un lugar de memoria y patrimonio arquitectónico, uno de los principales atractivos turísticos porteños; por eso la operación no es sólo inmobiliaria sino cultural. Las normas de protección del APH14 limitan intervenciones, pero no impiden el desarrollo de servicios dentro del predio, siempre que se respeten los requisitos establecidos.
En la práctica, la oferta prevista —una mezcla de tienda de recuerdos, venta de alimentos y bebidas y recorridos nocturnos— está pensada para capitalizar el flujo constante de visitantes, incluido el turismo local y los paseos guiados que crecen con los circuitos temáticos. Para el concesionario, la fórmula puede ser atractiva por la ubicación; para sectores que defienden el patrimonio, despierta cautela.
Qué implica para vecinos y visitantes
- Mayor disponibilidad de servicios en un punto con alta afluencia turística: objetos de recuerdo, café y propuestas nocturnas.
- Preservación condicionada: cualquier reforma deberá respetar la normativa del Área de Protección Histórica.
- Riesgo comercial a cargo del concesionario; la Ciudad establece un canon y una participación mínima, pero no garantiza ingresos.
En términos prácticos, quien resulte adjudicatario deberá combinar ventas y actividades nocturnas y pactar con la administración la operación dentro de un predio con régimen especial. La medida abre una puerta a modelos similares en otros espacios patrimoniales y alimenta la discusión sobre hasta qué punto es deseable y compatible la explotación comercial con la conservación histórica.
La licitación, publicada en el Boletín Oficial, marca el inicio del proceso administrativo. A partir de ahora, habrá plazos y condiciones de postulación que definirán el destino concreto del local. Mientras tanto, la Recoleta, siempre un escenario donde la tradición convive con los negocios del turista, suma un nuevo capítulo: una bóveda que busca reinventarse como vidriera y punto de encuentro para el tránsito constante que recorre sus senderos.