La Cámara de Diputados aprobó el miércoles 5 de agosto el proyecto de ley que modifica el Sistema de Admisión Escolar (SAE) y lo remitió al Senado en segundo trámite. La iniciativa obtuvo 111 votos a favor, 28 en contra y una abstención, según el registro de la sesión.
Qué cambia la iniciativa
El texto incorpora disposiciones que obligan a los establecimientos a reservar, por cada curso, al menos un 20% de las vacantes para estudiantes prioritarios y un 10% para estudiantes con discapacidad o necesidades educativas especiales. Al mismo tiempo, habilita a los colegios a flexibilizar el mecanismo de asignación mediante tómbola —hasta ahora, el instrumento central del SAE en varias jurisdicciones— para reconocer en mayor medida criterios de mérito, según las autoridades que impulsaron el proyecto.
| Elemento | Detalle |
|---|---|
| Votación en Diputados | 111 a favor / 28 en contra / 1 abstención |
| Reservas por curso | 20% para prioritarios; 10% para discapacidad/NEE |
| Estado del trámite | Pasa al Senado |
Debate y dudas sobre el reconocimiento del mérito
El proyecto propone reducir el peso del azar en la asignación de vacantes y otorgar lugar a mecanismos orientados al mérito. Sin embargo, la bibliografía especializada —citada por críticos del texto— plantea desde hace décadas que la meritocracia en la escuela es difícilmente realizable en condiciones de desigualdad estructural. Investigaciones acumuladas durante más de sesenta años muestran que las trayectorias escolares se ven alteradas por procesos de selección y segregación que empobrecen la competencia justa entre estudiantes.
“el reconocimiento del mérito”
Una de las preocupaciones recurrentes es que, a mayor grado de selección académica y social, disminuyen las oportunidades iguales de aprendizaje y éxito escolar. En ese sentido, los mecanismos de admisión y selección son identificados como vías que pueden contaminar la competición escolar y profundizar la segregación, lo que compromete la finalidad redistributiva de una educación pública masiva.
- El proyecto mantiene un componente de cupos por prioridad y discapacidad pero abre la puerta a criterios de mérito.
- Defensores sostienen que la flexibilización reduce la arbitrariedad y recompensa el esfuerzo.
- Críticos advierten que la selección por mérito puede reproducir desigualdades estructurales y segmentar el sistema escolar.
El debate que se abre en el Senado girará en torno a estas tensiones: cómo conciliar la búsqueda de un reparto más predictible y menos azaroso de vacantes con la obligación constitucional de garantizar igualdad de oportunidades educativas. Además, habrá que definir qué herramientas concretas se utilizarán para evaluar el mérito, quiénes las administrarán y qué controles se establecerán para evitar prácticas discriminatorias o que favorezcan a sectores con más recursos.
Los defensores de la reforma argumentan que la combinación de reservas obligatorias y criterios de mérito permitirá una asignación más justa y adecuada a las necesidades de cada comunidad educativa. Quienes se oponen recuerdan la evidencia empírica que vincula mecanismos de selección con mayores niveles de segregación escolar y subrayan que sin políticas compensatorias robustas, cualquier intento de medir mérito terminará reproduciendo ventajas socioeconómicas previas.
Con el envío al Senado, la discusión legislativa continuará en torno a definiciones técnicas y garantías institucionales: el diseño final del SAE modificará la organización de la oferta educativa en las jurisdicciones y tendrá efectos sobre la composición social de las aulas, un punto central para la política educativa y la equidad republicana.