Campeche — La salida de cruceros turísticos de las rutas que incluían a Campeche obedece, según la Administración Portuaria Integral de Campeche (APICAM), a criterios de rentabilidad por parte de las empresas navieras y no a una falta de interlocución con las líneas, informó su director general, Agapito Ceballos Fuentes.
Decisión empresarial y capacidad de las embarcaciones
El funcionario explicó que, desde hace aproximadamente dos años, la atención directa del segmento de cruceros turísticos en Campeche dejó de realizarse de forma habitual y que esa actividad, en el pasado, era gestionada por la Secretaría de Turismo. Las embarcaciones a las que se refería Ceballos tienen una capacidad aproximada de 300 pasajeros y, sumando tripulación, movilizan cerca de 500 personas por escala, cifras que ilustran la magnitud de cada arribo y su potencial impacto económico en destinos de escala.
Por qué las navieras optaron por no venir
Según APICAM, no fue la falta de contacto lo que provocó la ausencia de estos cruceros, sino el alto costo que implicaba para las empresas operar en la región. Las compañías que poseen ese tipo de embarcaciones —con instalaciones semejantes a hoteles flotantes— buscan optimizar ingresos al alternar rutas estacionales entre destinos como Alaska y otros itinerarios. Durante la temporada baja para esos mercados, las navieras exploran nuevas rutas, incluyendo la península de Yucatán.
“Dejaron de llegar, no fue tanto porque uno no tuviera el acercamiento con ellos; no se les hizo rentable realmente venir a Campeche”, dijo Agapito Ceballos Fuentes.
Intentos de integración regional y barreras económicas
Hubo gestiones para diseñar rutas que conectaran a Campeche con otros puertos de la península, especialmente a través de Quintana Roo y el puerto de Cozumel. La idea era aprovechar llegadas ya establecidas a Cozumel para incorporar escalas en Progreso y Campeche y, con ello, ofrecer una experiencia regional a los pasajeros.
Sin embargo, el director de APICAM puntualizó que el costo de traslado de las embarcaciones entre puntos de la península resultó demasiado elevado para las empresas, lo que impidió la materialización del plan. Esa barrera logística y económica explica por qué, aun con voluntad por parte de autoridades locales, no hubo nuevas escalas comerciales.
- Periodo aproximado: desde hace cerca de dos años se redujo la atención directa de cruceros.
- Capacidad de embarcaciones: alrededor de 300 pasajeros; ~500 personas sumando tripulación.
- Estrategia intentada: coordinación vía Quintana Roo y Cozumel para incluir a Campeche en rutas regionales.
Implicaciones para la economía local y el turismo
Los cruceros representan potencial de derrama económica inmediata en servicios turísticos, comercio local y operadores. La ausencia de esas escalas limita oportunidades para prestadores de servicios en la ciudad y municipios costeros, además de reducir la visibilidad de Campeche como destino en circuitos internacionales que llegan por mar.
APICAM, como administrador portuario, también hizo referencia a condiciones técnicas de los puertos, aunque en el fragmento público de su declaración el énfasis fue el factor de rentabilidad empresarial. La combinación de costos operativos, logística de traslado y decisiones comerciales de las navieras definió el escenario en el que Campeche dejó de ser incluido en determinadas rutas.
| Elemento | Detalle |
|---|---|
| Capacidad estimada por embarcación | ~300 pasajeros (≈500 con tripulación) |
| Responsabilidad previa | Gestión de llegada de cruceros: Secretaría de Turismo (antes) |
| Estrategia fallida | Ruta regional aprovechando arribos a Cozumel vía Quintana Roo |
Para el sector local, la noticia subraya la necesidad de revisar costos, incentivos y coordinación interinstitucional con el fin de volver a posicionar a Campeche en itinerarios de cruceros, si es que existe la voluntad política y recursos para competir con otros puertos de la península.
Por ahora, la versión oficial de APICAM plantea que la decisión fue principalmente empresarial: la llegada de esos barcos no resultó rentable para las navieras, y hasta que no cambien las condiciones económicas y logísticas no es probable que se reincorporen de forma regular a las rutas que tienen en la región.