La NOAA ha elevado el nivel de alerta ante la evolución de un fenómeno de El Niño que presenta anomalías de temperatura oceánica consideradas extraordinarias en el Pacífico central y oriental. El aumento detectado por los satélites y los sistemas de observación sitúa la anomalía en la región conocida como Niño 3.4 en +1,8 °C, mientras que en una «burbuja» de agua cálida la desviación llega hasta +2,6 °C.
Escala de monitoreo ampliada y capas más profundas afectadas
Ante la magnitud de los registros, la NOAA ha ampliado sus escalas de seguimiento hasta los 8 °C para poder representar con precisión las anomalías observadas. Los datos muestran que el calentamiento no se limita a la superficie: se extiende hasta los primeros 300 metros de la columna de agua, lo que indica una acumulación de calor oceánico con características inusuales.
Consecuencias climáticas observadas y previstas
Los especialistas advierten que este impulso térmico podría llevar al fenómeno a superar pronto los +2 °C, umbral que se asocia a episodios de Niño de gran intensidad. Entre los efectos ya detectados en el hemisferio sur figura un cambio en la circulación atmosférica que está dejando señales en la Patagonia: nevadas atípicas y olas de frío prolongadas. Además, los pronósticos sugieren un aumento del riesgo de lluvias intensas y de inundaciones en zonas como el noreste, el litoral y la región pampeana de Argentina.
«Este invierno de 2026 ya exhibió características típicas de El Niño, como intensas nevadas y episodios de frío extremo en la Patagonia, donde se registraron varias olas de frío superiores a los 10 días»
La cita pertenece a la meteoróloga Cindy Fernández, que ha señalado la relación entre los cambios observados este invierno y el avance del fenómeno.
Factores que aceleran el calentamiento
Según los informes, una fase de la Oscilación Madden-Julian estaría facilitando la transferencia de calor desde la superficie hacia la atmósfera, lo que podría acelerar el crecimiento de esta anomalía térmica en las próximas semanas. Esa interacción entre procesos oceánicos y atmosféricos es la que eleva la inquietud sobre la posible evolución del evento.
- Niño 3.4: anomalía registrada de +1,8 °C.
- Burbuja de agua cálida: puntas de hasta +2,6 °C.
- Columna oceánica afectada: hasta 300 metros de profundidad.
- Escala de monitoreo: ampliada hasta 8 °C por la NOAA.
| Elemento | Registro |
|---|---|
| Anomalía Niño 3.4 | +1,8 °C |
| Máxima detectada en burbuja | +2,6 °C |
| Profundidad afectada | 300 metros |
La ampliación de las escalas y la intensidad de las anomalías impulsan a las agencias meteorológicas y oceanográficas a mantener una vigilancia estrecha. La NOAA y otros centros de predicción seguirán emitiendo actualizaciones para ajustar escenarios estacionales y alertas para la gestión de riesgos hídricos y agrícolas.
En el terreno, los efectos observados esta temporada ya ponen de manifiesto la complejidad de las repercusiones climáticas: alternancia de nevadas excepcionales con episodios de lluvia intensa y peligro de crecidas en áreas vulnerables. Los servicios meteorológicos regionales deberán adaptar avisos y planes frente a estas condiciones anómalas, y las administraciones tomar medidas preventivas donde sea necesario.
La evolución de este episodio será determinante para calibrar su alcance y duración. Hasta entonces, la comunidad científica subraya la importancia de mantener redes de observación robustas y coordinación internacional para anticipar y mitigar el impacto de lo que la NOAA describe como un posible «Súper El Niño».