Fuentes exagentes de los servicios secretos marroquíes que se encuentran refugiadas en países occidentales atribuyen la entrada masiva en Ceuta —cercana a las 80.000 personas en los últimos días de julio— a una represalia organizada por la estructura de seguridad e inteligencia de Marruecos por la reciente investigación periodística que puso al descubierto su funcionamiento interno y operaciones de espionaje con el software Pegasus.
Vínculos entre filtraciones y respuesta operativa
Según estas mismas fuentes, la operación que culminó con la llegada masiva de migrantes se habría concebido como una acción punitiva contra los medios que, del 16 al 18 de julio, publicaron una serie de artículos y reportajes sobre la Dirección General de Supervisión del Territorio (DGST), el principal servicio de inteligencia interior marroquí. En la investigación participaron trece medios europeos y uno israelí, entre ellos El Confidencial, Le Monde, The Guardian, Die Zeit, Volkskrant y Haaretz, con la coordinación del consorcio Forbidden Stories y el apoyo del laboratorio de ciberseguridad de Amnistía Internacional.
La publicación se basó en la filtración de documentos —incluida una lista de teléfonos españoles supuestamente espiados antes de la pandemia— y en la colaboración de un exagente conocido por el seudónimo Safir, que trabajó como informático en la DGST y estuvo vinculado a las operaciones de espionaje con Pegasus.
Antecedentes en la cúpula de seguridad
En la documentación reseñada por las fuentes, se recuerda además una admisión pública realizada hace tres años por Abdellatif Hammouchi, jefe de la policía y de la DGST, en la que reconoció que 38 agentes se habían establecido por su cuenta fuera de Marruecos; otras fuentes elevan esa cifra hasta 160. Según los exagentes consultados, algunos de esos operativos mantienen aún contactos con sus antiguos compañeros, lo que facilitaría la coordinación de respuestas transnacionales.
| Fecha | Hecho |
|---|---|
| Hace tres años | Hammouchi admite que 38 agentes se habían instalado fuera de Marruecos (fuentes elevan a 160) |
| 16-18 de julio | Publicación de la investigación conjunta sobre la DGST y Pegasus |
| Últimos días de julio | Entrada masiva en Ceuta cercana a 80.000 personas |
Reacciones y ecos mediáticos
La respuesta oficial marroquí a las revelaciones no se produjo de forma inmediata, pero sí se registraron reacciones en la prensa vinculada al aparato de seguridad. El diario Barlamane, con vínculos al mismo, calificó las informaciones como un «ensañamiento editorial contra Marruecos».
«ensañamiento editorial contra Marruecos»
Por su parte, el medio Le360, cercano al palacio real, publicó un amplio artículo en el que se recogían críticas y cuestionamientos a las informaciones difundidas por los periódicos y las plataformas participantes en la investigación.
Implicaciones y cuestiones abiertas
La vinculación entre una campaña mediática internacional y una acción que afectó a la frontera española plantea varios interrogantes en materia de seguridad, cooperación bilateral y gestión de flujos migratorios. Las fuentes exagentes señalan a los servicios de inteligencia como responsables de una operación que —según su versión— adoptó la forma de una «invasión pacífica» de Ceuta. El relato aporta contexto sobre la capacidad de reacción del entramado de seguridad marroquí y sus posibles métodos de presión, pero no ofrece una confirmación oficial de que la maniobra fuera ordenada desde instancias concretas del Estado.
Asimismo, la colaboración de una red de medios y organizaciones internacionales en la investigación sobre Pegasus y la DGST subraya la dimensión transnacional del caso y la sensibilidad de la información sobre vigilancia política y diplomática. Los elementos difundidos —documentos filtrados y declaraciones de un exagente implicado en operaciones de ciberespionaje— alimentan una disputa que afecta directamente a las relaciones entre Marruecos y los países cuyos ciudadanos, según la documentación, habrían sido objeto de espionaje.
Quedan por esclarecer responsabilidades formales, la existencia de órdenes precisas que motivaran la acción en Ceuta y el grado de implicación de estructuras estatales en una operación que tuvo consecuencias inmediatas para la seguridad y la política migratoria en la frontera sur de España.