España cuenta con una de las mayores capacidades aéreas de extinción de Europa, pero la distribución de medios entre comunidades autónomas revela brechas importantes que condicionan la respuesta al fuego. Un inventario elaborado este verano por EL PAÍS muestra que Madrid y Canarias son las regiones con mayor número de personal de extinción por hectárea forestal, mientras que Extremadura y Aragón figuran entre las que menos efectivos tienen.
Desigualdad territorial en personal y medios aéreos
Los datos analizados señalan que la proporción de recursos varía con claridad entre autonomías. En cuanto a aeronaves de extinción gestionadas por las comunidades, las islas Baleares y Canarias disponen de la mayor cuota en relación con su superficie forestal, mientras que Aragón y La Rioja aparecen con la menor presencia de aeronaves propias.
La disparidad no solo obedece a la dotación tecnológica: también está condicionada por la organización competencial del sistema. Las comunidades autónomas son responsables de la extinción, pero reciben apoyo de recursos estatales complementarios, como la Unidad Militar de Emergencias (UME) y los equipos del Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco), factores que dificultan establecer una relación directa y simple entre número de efectivos y resultado final en incendios.
Impacto en los equipos sobre el terreno
El contraste entre la robusta flota aérea nacional y las carencias terrestres queda reflejado en testimonios de profesionales. Un bombero aragonés que trabaja como conductor de autobomba describe condiciones de trabajo extremas en las pasadas campañas, con jornadas muy largas y problemas logísticos:
«Nuestros recursos son mínimos; en 2022 colapsamos y este año desde los últimos días de junio es caótico, se está obligando a trabajar a la gente jornadas de 20 y 22 horas, y tenemos problemas hasta para comer, pues no nos llega bien el avituallamiento».
El testimonio pone de relieve no solo la escasez de personal, sino también deficiencias de apoyo y logística que afectan al bienestar y capacidad operativa de quienes combaten el fuego.
- Comunidades con mayor personal por hectárea: Madrid, Canarias.
- Comunidades con menor personal por hectárea: Extremadura, Aragón.
- Mayor proporción de aeronaves propias: Baleares, Canarias.
- Menor proporción de aeronaves: Aragón, La Rioja.
Claves para afrontar incendios de gran magnitud
Expertos y responsables subrayan que la mera acumulación de vehículos o aparatos aéreos no es suficiente para hacer frente a los incendios cada vez más grandes e intensos. Entre las medidas que se señalan como esenciales figuran una gestión forestal más activa, planes de autoprotección municipales y, de forma destacada, una mayor inversión en formación y en recursos humanos para bomberos forestales.
Las estadísticas disponibles no muestran una correlación directa entre menor número de efectivos por hectárea y mayor impacto de incendios, un hecho que los analistas atribuyen a la multiplicidad de factores implicados y a la intervención de recursos estatales que actúan como apoyo adicional. No obstante, la percepción de saturación entre los equipos autonómicos, así como los episodios de jornadas laborales extremas vividos en veranos recientes, plantean dudas sobre la suficiencia del dispositivo y la necesidad de mejorar la protección y las condiciones de trabajo del personal.
| Indicador | Comunidades destacadas |
|---|---|
| Más personal por hectárea | Madrid, Canarias |
| Menos personal por hectárea | Extremadura, Aragón |
| Más aeronaves por superficie | Baleares, Canarias |
| Menos aeronaves por superficie | Aragón, La Rioja |
En la medida en que los incendios aumentan en extensión y frecuencia, la configuración del parque de extinción —su reparto territorial, operatividad y condiciones laborales— adquiere mayor relevancia para la política pública. El debate sobre cómo equilibrar los recursos entre comunidades y cómo complementar la acción autonómica con apoyo estatal continúa abierto, con implicaciones directas sobre la seguridad de poblaciones y profesionales.
La necesidad de revisar capacidades, mejorar logística y reforzar la formación de los equipos de extinción aparece como un reto prioritario para las autoridades autonómicas y centrales en el próximo ciclo de planificación contra incendios.