En una jornada que mezcló la voz territorial con la propuesta pública, consejeras y consejeros de las 20 localidades de Bogotá participaron en la segunda sesión de 2026 del Consejo Consultivo Distrital de Niñas, Niños y Adolescentes (CCDNNA). La actividad se desarrolló alrededor de la metodología participativa llamada “Cazadores de Tesoros”, que invitó a los menores a identificar lo valioso de sus barrios y a transformar esas observaciones en recomendaciones para la gestión distrital.
Una sesión pensada desde los territorios
El encuentro propuso cinco expediciones temáticas en las que las y los participantes reconstruyeron experiencias, prácticas y necesidades de sus comunidades. Los “tesoros” detectados comprendieron saberes, lugares, vínculos y oportunidades que los niños y adolescentes reconocen como parte de sus formas de habitar y cuidar Bogotá.
Las áreas trabajadas durante la jornada fueron:
- Bienestar y cuidado: salud y cuidado integral.
- Aprender, crear y participar: educación, cultura, recreación y participación.
- Bogotá segura y protectora: protección integral y prevención de las violencias.
- Ciudad sostenible: aspectos ambientales y de habitabilidad.
- Equidad y oportunidades: reducción de brechas y garantización de derechos.
| Expedición | Enfoque |
|---|---|
| Bienestar y cuidado | Salud integral y cuidado |
| Aprender, crear y participar | Educación, cultura y participación |
| Bogotá segura y protectora | Protección contra violencias |
| Ciudad sostenible | Medio ambiente y habitabilidad |
| Equidad y oportunidades | Reducción de brechas |
Propuestas que nacen de la experiencia cotidiana
Durante cinco expediciones, las niñas, niños y adolescentes no solo señalaron los problemas: también propusieron rutas de intervención. Las recomendaciones se orientaron a mejorar el bienestar y cuidado, ampliar espacios culturales y recreativos, fortalecer mecanismos de protección frente a la violencia, promover prácticas de sostenibilidad urbana y reducir las desigualdades que afectan el acceso a oportunidades.
Estas propuestas llegan al circuito de la gestión pública distrital con la intención de alimentar planes y programas que incidan en la garantía efectiva de derechos. La metodología utilizada buscó que las iniciativas fueran representativas de distintos territorios y edades, poniendo en el centro la experiencia local como fuente de diagnóstico y solución.
Un ejercicio de ciudadanía desde la niñez
La sesión evidencia un enfoque de participación que reconoce a niñas, niños y adolescentes como sujetos de derechos y actores de la ciudad. Al reunir representantes de las 20 localidades, el Consejo Consultivo se convierte en un mecanismo institucional para incorporar esas voces en la toma de decisiones y en la priorización de acciones distritales.
Para los participantes, la dinámica de “Cazadores de Tesoros” funcionó como un puente entre lo vivencial y lo técnico: permitió traducir problemáticas cotidianas —falta de espacios seguros, servicios de salud adecuados, escasos escenarios culturales— en propuestas concretas que puedan ser evaluadas por las instancias de gobierno responsables.
Lo que sigue
Las recomendaciones resultantes de la sesión deberán ser recogidas por la gestión pública para su análisis y eventual incorporación a proyectos y políticas. Ese es el siguiente paso formal: transformar las ideas y hallazgos de los menores en acciones y presupuestos que impacten la vida diaria en los barrios.
En la práctica, esto significa un reto para las entidades distritales: escuchar sistemáticamente, priorizar las iniciativas que nacen desde la infancia y construir rutas de participación sostenibles en el tiempo que no reduzcan estos ejercicios a eventos simbólicos.
Al final del día, el ejercicio dejó claro que las niñas y los niños de Bogotá no solo perciben los problemas de su ciudad, sino que están dispuestos a proponer soluciones. Sus “tesoros” —saberes, prácticas y vínculos— pueden ser insumos valiosos para pensar políticas más ajustadas a la vida real en las localidades.