La parroquia Santo Domingo de Silos, en el centro del municipio de Silos (Norte de Santander), quedó cerrada de manera indefinida por decisión de la Alcaldía luego de que el reciente temblor, con epicentro en Chocó, agravara daños estructurales ya existentes en la edificación.
Según informó el párroco, Omar Darío Rincón Laguado, el sismo no fue el origen de las fisuras pero sí provocó que las grietas preexistentes en techo y muros se abrieran más, aumentando el riesgo para feligreses y personal que realiza labores en el templo. Por esa razón, la Secretaría de Planeación y la Secretaría de Cultura municipal ordenaron el cierre preventivo.
“El problema ahora es conseguir los recursos para hacer las obras de recuperación del techo, que pueden costar aproximadamente 500 millones de pesos. Para recaudar fondos estamos haciendo actividades con la comunidad y convocando a diferentes colonias sileras del país y del exterior. También esperamos recibir un apoyo de la administración municipal”,
expresó el párroco, quien añadió que mientras se evalúan y gestionan recursos se adelantan adecuaciones en dos capillas para continuar con la atención religiosa.
Medidas temporales y alternancia de cultos
Para garantizar la continuidad de las celebraciones litúrgicas y minimizar riesgos para la comunidad, la parroquia informó que habilitará dos espacios alternos:
- La capilla del Señor del Humilladero, ubicada en el casco urbano.
- La capilla Zaqueta, situada en la entrada del municipio.
Estas capillas son provisionales mientras se realiza el diagnóstico técnico y se definen las obras necesarias en la iglesia principal.
Evaluación de daños y presupuesto estimado
El costo aproximado para la reparación del techo y las intervenciones en la estructura fue calculado por la comunidad y responsables de la parroquia en $500.000.000. Hasta el momento no se ha informado sobre la realización de estudios estructurales detallados por parte de entidades técnicas externas o del departamento.
| Concepto | Situación |
|---|---|
| Daños principales | Daños en techo y ampliación de grietas en muros |
| Acción municipal | Cierre preventivo decretado por Secretaría de Planeación y de Cultura |
| Coste estimado | $500.000.000 (aprox.) |
| Solución temporal | Uso de capillas del Señor del Humilladero y Zaqueta |
Impacto cultural y comunitario
La parroquia Santo Domingo de Silos no solo cumple funciones religiosas: es un referente cultural e histórico para el municipio. El cierre impone cambios en la logística de celebraciones religiosas, sacramentos y actividades comunitarias, y obliga a la comunidad a organizar campañas de recolección de fondos y a buscar apoyo de las colonias sileras en el país y en el exterior, según señaló el párroco.
El anuncio del cierre también pone en evidencia la vulnerabilidad de construcciones antiguas frente a eventos sísmicos y la necesidad de inversiones en conservación del patrimonio religioso en municipios de la región.
Pasos siguientes y recomendaciones
Por ahora, las autoridades locales y la comunidad parroquial deben atender varios frentes:
- Realizar un estudio técnico estructural que determine la magnitud real de los daños y las intervenciones prioritarias.
- Gestionar recursos con la Alcaldía municipal y otras entidades del departamento para financiar las obras.
- Organizar acciones de recaudo y transparencia en el manejo de donaciones destinadas a la restauración.
La comunidad de Silos ha iniciado actividades de recaudación y convocatorias a quienes mantienen lazos con el municipio fuera del país, mientras aguarda una respuesta formal de la administración municipal sobre el apoyo financiero que pueda otorgarse.
En los próximos días se espera conocer si la Gobernación de Norte de Santander o entidades departamentales de patrimonio y cultura aportarán recursos o asistencia técnica para la recuperación de la iglesia. Hasta entonces, los fieles y residentes deberán desplazarse a las capillas alternas para las celebraciones.
La clausura preventiva de la parroquia es un recordatorio de la fragilidad de edificios históricos frente a eventos sísmicos y de la necesidad de planes de conservación que integren a las comunidades locales en su ejecución.