En el malecón de Cúcuta se reunió este domingo un grupo de familiares de personas desaparecidas que habitan en el departamento de Norte de Santander, frontera con Venezuela. La movilización se efectuó en conmemoración del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas y buscó visibilizar la búsqueda de quienes permanecen sin rastro en una región marcada por la violencia y la incertidumbre.
Imágenes que representan ausencias
En la orilla del río, fotografías de hombres y mujeres ocuparon sillas vacías al lado de parientes vestidos de blanco y portando banderas de Colombia. Cada imagen estuvo acompañada por pancartas y camisetas que reclamaron memoria y justicia en una zona que, según familiares, lleva décadas sufriendo el impacto del conflicto armado, la presencia de grupos armados ilegales y bandas criminales.
La jornada reunió relatos personales que dan cuenta de la persistencia del fenómeno en el departamento. Entre los casos más emblemáticos aparece el de Aída María Pérez, quien lleva 25 años sin noticias de su hijo Jhon Jairo Useche Pérez, desaparecido en 2001 cuando tenía 15 años tras viajar desde Cúcuta a El Tarra y perderse su rastro en el retorno, en la localidad de Tibú. Según la versión que maneja la familia, paramilitares interceptaron al joven en una noche de aquel año y desde entonces no se han registrado certezas sobre su destino.
Búsquedas, viajes y ausencia de resultados
Aída, hoy de avanzada edad, ha realizado varios viajes sola a Tibú en busca de pistas, pero relata que sus desplazamientos han terminado sin respuestas. Su caso refleja la frustración de muchas familias que, pese a persistir en la búsqueda, no encuentran canales institucionales efectivos que entreguen información o avances concretos.
Otra de las historias recordadas durante la actividad fue la de Ida Rosa Ortega, quien rememoró a su hijo Wilmer Eliécer Parra Ortega, desaparecido hace 12 años en La Parada, una zona fronteriza entre Colombia y Venezuela, en circunstancias que ocurrieron mientras trabajaba como mototaxista.
Conciencia colectiva y memoria
La presencia de objetos personales y de cuadros bordados por familiares, como los que llevó Doris Martínez Velandia, transformó la concentración en un homenaje. Los asistentes reiteraron la demanda de políticas públicas que prioricen la búsqueda, la identificación y la reparación de las familias afectadas.
- Evento: Conmemoración del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas.
- Lugar: Malecón de Cúcuta.
- Casos emblemáticos mencionados: desaparición de 2001 (Tibú) y desaparición hace 12 años (La Parada).
Contexto regional
Norte de Santander, por su condición de departamento fronterizo, enfrenta desde hace años dinámicas complejas relacionadas con el contrabando, el tránsito de poblaciones y la presencia de estructuras armadas que inciden en la seguridad ciudadana. Los familiares participantes vinculan muchos de los casos a episodios de violencia ocurridos en corredores viales y municipios con históricas disputas entre grupos ilegales.
| Elemento | Información disponible |
|---|---|
| Fechas citadas | 2001 (caso de Jhon Jairo); hace 12 años (caso de Wilmer Eliécer) |
| Municipios | Cúcuta, El Tarra, Tibú, La Parada |
| Acciones familiares | Viajes de búsqueda, concentraciones públicas, homenajes |
Demandas y retos institucionales
Los asistentes pidieron mayor compromiso institucional para investigar desapariciones, agilizar procesos de identificación forense y garantizar acompañamiento psicosocial y jurídico a las familias. Señalaron que la ausencia de resultados alimenta la desconfianza en las capacidades estatales para afrontar un problema que mezcla crimen organizado y violencia política.
Organizaciones de derechos humanos y colectivos locales han insistido en la necesidad de articular esfuerzos entre municipios, Fiscalía y organismos internacionales para avanzar en la localización y el esclarecimiento de casos, así como para fortalecer la prevención en territorios más afectados.
Lo que reclaman los familiares
En voz colectiva, las familias exigieron:
- Mayor transparencia y avances concretos en las investigaciones.
- Recursos para búsquedas y unidades forenses en la región.
- Políticas públicas que garanticen memoria, verdad y reparación.
La movilización en Cúcuta fue una muestra de la persistencia de quienes esperan respuestas, y recordó que, en la frontera, la emergencia humanitaria y las consecuencias del conflicto continúan dejando una huella profunda en centenares de hogares. La demanda central es clara: encontrar a los desaparecidos y asegurar que las instituciones respondan con resultados tangibles.