Una intervención dirigida donde la evidencia muestra mayor riesgo
La Alcaldía de Bogotá activó la segunda Zona Urbana por un Mejor Aire (ZUMA), ubicada en Ciudad Bolívar, en una estrategia que busca concentrar medidas en los territorios con más exposición al material particulado fino PM2.5. Según lo anunciado por la Secretaría Distrital de Ambiente, esta ZUMA atiende una extensión de 2,95 km² y comprende 15 barrios cuya población suma 97.600 personas.
La decisión se fundamenta en datos que ubican a Ciudad Bolívar entre las localidades con mayores concentraciones de PM2.5 en la capital. El suroccidente de la ciudad, donde está ubicada, concentra cerca del 37 % de las emisiones de este contaminante, indicador que motivó la prioridad en la intervención.
Acciones focalizadas: qué diferencia a una ZUMA
El enfoque de la ZUMA busca evitar la fragmentación de las soluciones: en lugar de dispersarlas, las agrupa en el mismo territorio para articular distintas políticas públicas. Las intervenciones anunciadas combinan:
- Mejoramiento y pavimentación vial para reducir el polvo de vías sin asfaltar.
- Reverdecimiento y recuperación de espacios públicos.
- Promoción de movilidad sostenible y control de emisiones de transporte de carga.
- Monitoreo de la calidad del aire con microsensores y acciones de control ambiental.
La Secretaría Distrital de Ambiente resaltó que la ZUMA no sólo prioriza inversiones sino que también busca la participación de la comunidad en la definición de las intervenciones, con la intención de convertir la evidencia científica en decisiones y resultados concertados.
“ZUMA Ciudad Bolívar es una decisión de justicia ambiental basada en ciencia. Una ciudad que quiere cerrar brechas tiene que hacer más donde los datos nos muestren que los retos son mayores”, dijo Adriana Soto, secretaria distrital de Ambiente.
Quiénes se benefician y por qué importa
De las 97.600 personas incluidas en la ZUMA, 23.560 son menores de 10 años o mayores de 60, grupos que la evidencia relaciona con mayor vulnerabilidad frente a la contaminación del aire. La exposición sostenida a PM2.5 está asociada a enfermedades respiratorias, cardiovasculares y mayor mortalidad prematura, razones por las cuales la intervención busca reducir la carga de enfermedad en esos grupos.
| Indicador | Valor |
|---|---|
| Área de la ZUMA | 2,95 km² |
| Barrios incluidos | 15 |
| Población beneficiada | 97.600 |
| Personas menores de 10 / mayores de 60 | 23.560 |
Primera fase: monitoreo y acciones iniciales
La inauguración de la ZUMA incluyó la instalación del primer microsensor de calidad del aire en la sede de Uniminuto, un paso práctico hacia el monitoreo local que permitirá medir los avances y orientar las políticas. La estrategia de ZUMA aplicada anteriormente en Bosa–Apogeo, que fue parte de la mención con el Earthshot Prize 2025, sirve como antecedente del modelo que ahora se replica en Ciudad Bolívar.
La atención en el suroccidente bogotano responde a causas locales de las emisiones: el polvo generado por vías sin pavimentar y las emisiones provenientes del transporte de carga explican buena parte de las concentraciones de PM2.5 reportadas en la ciudad.
Implicaciones para otras ciudades y reflexión local
Más allá de Bogotá, la iniciativa plantea un ejemplo de priorización ambiental con enfoque territorial que puede ser relevante para otras capitales y municipios que enfrentan desigualdades en exposición a contaminantes. Es un recordatorio de que la calidad del aire no es sólo una consecuencia de la meteorología o la industria: la infraestructura urbana y la movilidad son determinantes centrales.
En ciudades como Cartagena, donde la realidad turística contrasta con barrios que sufren carencias en servicios e infraestructura, iniciativas similares subrayan la necesidad de dirigir recursos a las zonas más afectadas para cerrar brechas en salud ambiental.
La ZUMA de Ciudad Bolívar plantea, finalmente, un reto de gobernanza: convertir el monitoreo y la evidencia en inversiones sostenibles y en soluciones que perduren más allá de la fase inicial. El impacto real sobre la salud de la población dependerá de la coordinación entre entidades distritales, del seguimiento a indicadores de calidad del aire y de la participación efectiva de las comunidades afectadas.