Ataque en una vivienda del centro: cuadro grave y seguimiento interdisciplinario
Una niña de 2 años quedó internada en terapia intensiva del Hospital del Niño Jesús de San Miguel de Tucumán luego de ser mordida en la cara por un perro pitbull que vive en la misma casa. El episodio ocurrió durante la tarde del jueves en una vivienda de la calle Bernabé Aráoz, según la información hospitalaria.
La menor estaba al cuidado de su abuela cuando, al llegar una tía al domicilio, la niña se acercó hasta el patio donde estaba el animal de la familia, identificado como Bruno. En un descuido de pocos minutos el perro reaccionó y la atacó, de acuerdo con lo informado por allegados y por el centro asistencial.
Lesiones, intervención y evolución
Tras el ataque, familiares lograron separar a la niña y la trasladaron a un centro de salud. Fue atendida de urgencia y, por la gravedad de las lesiones, quedó internada en el Hospital del Niño Jesús. La directora del establecimiento, Inés Gramajo, explicó que la paciente ingresó intubada y que la atención inicial incluyó a equipos de cirugía general, cirugía plástica y cirugía maxilofacial.
“Es una paciente grave”, afirmó Gramajo durante la comunicación institucional.
El cuadro clínico consignado por el hospital incluye:
- Heridas en el rostro.
- Fracturas en los maxilares superior e inferior.
- Una lesión que compromete el ojo izquierdo; su evolución no pudo precisarse de inmediato por el proceso inflamatorio.
| Aspecto | Situación |
|---|---|
| Edad de la paciente | 2 años |
| Tipo de agresor | Perro pitbull de la familia |
| Atención inicial | Cirugía general, plástica y maxilofacial; intubación |
| Ubicación | Hospital del Niño Jesús, San Miguel de Tucumán |
El equipo que sigue el caso es interdisciplinario: pediatras, oftalmólogos y especialistas en cirugía maxilofacial. Según la información oficial, las prioridades son controlar las heridas, evitar infecciones y sostener la recuperación clínica.
Contexto y medidas prácticas para vecinos y familias
Los ataques de perros, aunque poco frecuentes, repercuten en la vida cotidiana: además del daño físico, generan preocupación por la convivencia y la seguridad en barrios residenciales. En este caso concreto, el animal era de la familia y el episodio se produjo en el domicilio.
Algunas recomendaciones generales, avaladas por protocolos sanitarios y de control animal, incluyen:
- Supervisar permanentemente a niños pequeños en presencia de animales, incluso si son mascotas de confianza.
- Evitar dejar solos en patios o espacios abiertos a menores y mascotas sin vigilancia adulta.
- Ante una mordedura, buscar atención médica inmediata para evaluar riesgo de infección y lesiones estructurales.
- Consultar en la Municipalidad o en zoonosis locales por el control y la documentación del animal cuando corresponda.
Un segundo ataque en la misma jornada
Ese mismo jueves por la tarde, en el barrio El Ángel de San Miguel de Tucumán, un adolescente de 13 años también fue mordido por un perro. La víctima, identificada por sus iniciales como C.P.D., sufrió una herida cortante y fue atendida cerca de las 19 en las inmediaciones de su casa, según informaron fuentes locales.
Los dos episodios en la misma jornada reavivan el debate sobre normativa sobre tenencia responsable, educación en convivencia con animales y la necesidad de respuestas municipales en control de animales sueltos o potencialmente peligrosos.
Impacto sanitario y social
Además del tratamiento quirúrgico y el manejo del dolor, las lesiones faciales en niños conllevan riesgo de secuelas funcionales y estéticas a mediano y largo plazo, y suelen requerir seguimientos sucesivos por distintas especialidades. En la familia y en el entorno escolar de la menor, la situación genera una fuerte carga emocional.
Las autoridades del Hospital del Niño Jesús mantienen el caso en observación y no han difundido pronósticos definitivos sobre la recuperación ocular o las intervenciones reconstructivas futuras. La prioridad, reiteraron, es la estabilización y la prevención de complicaciones infecciosas.
El episodio debe leerse también en clave regional: en una provincia donde muchas casas cuentan con patios y mascotas, la convivencia segura entre niños y animales es una cuestión cotidiana que exige protocolos simples pero consistentes para evitar tragedias.
La investigación sobre las circunstancias y las responsabilidades legales por el ataque corresponde a las instancias judiciales o municipales competentes; por ahora, la información oficial se concentra en el estado de salud de la menor y en el seguimiento clínico que recibe.