Repetición de hechos y alarma en la comunidad educativa
En menos de dos semanas el complejo escolar ubicado en calle Mendoza al 4300, en el barrio Santa Rosa de Lima, sufrió su quinto robo. Según el relato de familias y la comunidad educativa, esta vez los delincuentes no se limitaron al jardín de infantes: avanzaron también sobre la escuela primaria y la secundaria, dañando instalaciones y dejando pintadas con mensajes intimidatorios en pizarrones.
La secuencia de hechos generó un estado de preocupación generalizado entre los padres. Helena, una de las voceras del reclamo, sintetizó la sensación del barrio:
“Volvimos a un quinto robo en menos de dos semanas”.En el complejo concurren alrededor de mil alumnos distribuidos en los distintos niveles, según indicaron miembros de la comunidad, por lo que el impacto de la recurrente violencia trasciende el daño material.
Daños registrados y modalidad
En el episodio más reciente se reportaron quemas de cables en el sector de la secundaria y el corte de la alarma en el jardín de infantes, lo que facilitó el ingreso. En primaria y secundaria se activaron las alarmas y se dio aviso al 911, pero cuando la policía llegó el ilícito ya había quedado consumado. Además de los destrozos, aparecieron escritos intimidatorios en pizarrones que debieron ser borrados.
- Incidentes en el plazo: 5 robos en menos de 15 días.
- Niveles afectados: jardín de infantes, escuela primaria y secundaria.
- Daños operativos: cables quemados, alarma cortada, vidrios y equipamiento dañados.
| Elemento | Situación reportada |
|---|---|
| Alarma (jardín) | Cortada |
| Alarmas (primaria y secundaria) | Sonaron; policía actuó luego del hecho |
| Instalaciones eléctricas | Cables quemados en secundaria |
Impacto en la comunidad y reclamos
Las familias señalaron que el mayor perjuicio no es solo lo que pudieron sustraer o romper, sino el efecto que estos episodios reiterados generan en el vínculo entre alumnos y escuela. Helena expresó la preocupación sobre la educación: “¿Qué se puede venir a buscar a una escuela? Lo que siguen entrando a hacer es que no quieren que nuestros chicos tengan una educación”, afirmó, según el relato difundido por los vecinos.
Padres y docentes advirtieron que la continuidad pedagógica se ve afectada por la incertidumbre: cada mañana existe la duda de qué hallarán al llegar al establecimiento. Además, reclaman respuestas más efectivas desde los organismos de seguridad y medidas preventivas por parte de las autoridades municipales y educativas para resguardar las instalaciones y garantizar clases seguras.
Qué piden las familias y los pasos siguientes
Las demandas principales de la comunidad incluyen mayor presencia policial en el barrio durante horarios vulnerables, revisión y mejora de los sistemas de seguridad del predio (alarmas, cámaras, iluminación perimetral) y la realización de una investigación que permita identificar a los autores y evitar la repetición de hechos. También hay un pedido explícito de intervención por parte del Consejo Escolar y la Dirección de Educación provincial para evaluar reparaciones urgentes y medidas de prevención.
Hasta el momento no se difundieron información oficial sobre detenciones en relación con estos episodios. La comunidad educativa se prepara para mantener el reclamo y coordinar acciones con autoridades municipales y provinciales para proteger el derecho a la educación de los casi 1.000 alumnos que asisten al complejo.
La reiteración de robos en un mismo establecimiento escolar plantea un desafío para la seguridad local y la política educativa: además del daño material, estos hechos erosionan la sensación de tranquilidad que necesita una escuela para funcionar como espacio de aprendizaje y socialización. Las familias insisten en medidas concretas y rapidez de gestión para que los chicos puedan volver a sus clases sin la sombra de la violencia.