En General Pico se realizó un homenaje por el 27° aniversario del incendio ocurrido en la planta de PRODINCO, en el que murieron los bomberos voluntarios Javier Pérez y Manuel Olguín. La ceremonia, que tuvo lugar el sábado por la tarde, reunió a familiares, miembros del Cuerpo de Bomberos Voluntarios local, autoridades provinciales y representantes de cuarteles de localidades cercanas.
El acto y el pedido de la familia
Durante la conmemoración, Omar Pérez, padre de Javier, tomó la palabra y agradeció la presencia de quienes asistieron. Además expresó su inquietud por la baja concurrencia en el acto y reclamó un mayor acompañamiento de la comunidad hacia el servicio bomberil.
"Bomberos no se fija si tiene plata, si no tiene, si son ricos o pobres; los llaman y ahí acuden", dijo Omar Pérez durante su intervención.
En esa misma intervención planteó una propuesta dirigida en particular a los bomberos que participaron de la emergencia en 1999: pidió que relaten o dejen por escrito cómo vivieron aquella noche y las horas posteriores, con el objetivo de preservar testimonios que consideró importantes para la memoria colectiva.
Breve repaso del siniestro
El incendio se desató el 15 de agosto de 1999 en un predio de la ciudad situado entre las calles 24, 109, 26 y 107, donde funcionaba una planta vinculada a la obra del acueducto del río Colorado a cargo de la empresa PRODINCO, perteneciente al empresario Victorio Américo Gualtieri. En el enfrentamiento del siniestro perdieron la vida Javier Pérez y Manuel Olguín mientras cumplían tareas para controlar las llamas.
Desde entonces la fecha quedó marcada en la agenda local como un recordatorio del riesgo que implica la actividad bomberil voluntaria y de la necesidad de políticas públicas y comunitarias que sostengan a quienes integran ese servicio.
Asistentes y representación institucional
Al acto acudieron integrantes del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de General Pico, familiares y allegados de las víctimas, autoridades locales y provinciales y delegaciones de cuarteles de otras localidades. La presencia conjunta buscó reforzar la visibilidad sobre la tarea de los bomberos y la memoria de los fallecidos.
- Familiares y allegados de las víctimas
- Integrantes del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de General Pico
- Autoridades municipales y provinciales
- Representantes de cuarteles de localidades vecinas
Memoria, prevención y acompañamiento
El reclamo central de la familia Pérez aludió a dos aspectos: la necesidad de conservar los relatos de quienes intervinieron en la tragedia y la exigencia de mayor acompañamiento social hacia los bomberos voluntarios. Esa doble demanda plantea, según los organizadores del homenaje, una lectura que combina la intención de preservar la memoria con la urgencia de reforzar el reconocimiento y la ayuda a quienes arriesgan su vida en emergencias.
En la ciudad, la conmemoración se repite de manera anual y sirve como ocasión para recordar no solo a las víctimas, sino también para evaluar el estado institucional y material del servicio bomberil, su capacitación y los recursos disponibles. El pedido de testimonios que formuló Omar Pérez apunta a documentar una experiencia que sigue siendo dolorosa y que, en su visión, debería formar parte de los archivos y relatos públicos.
| Fecha del siniestro | 15 de agosto de 1999 |
|---|---|
| Víctimas | Javier Pérez y Manuel Olguín (bomberos voluntarios) |
| Ubicación | Barrio de General Pico entre calles 24, 109, 26 y 107 |
La ceremonia del sábado insistió en que la memoria no puede limitarse a un acto anual: para familiares y compañeros, conservar las vivencias de quienes actuaron esa noche es una herramienta para entender mejor el impacto emocional y operativo de intervenciones de alto riesgo, y también para fomentar políticas públicas que fortalezcan la prevención y la respuesta ante emergencias.
El homenaje dejó además un recordatorio sobre la naturaleza de la tarea bomberil: una actividad que, en localidades del interior como General Pico, se sostiene en gran medida en la vocación y el compromiso de voluntarios que no siempre cuentan con los recursos materiales y humanos suficientes para enfrentar grandes siniestros.
La convocatoria, que incluyó el pedido expreso de la familia de una de las víctimas, concluyó con la exhortación a que la comunidad se involucre más activamente en apoyar a los cuarteles locales, tanto en la dimensión simbólica como en la práctica, mediante acompañamiento, formación y recursos.