Una inspección técnica en la Pampa del Leoncito, en el departamento Calingasta (San Juan), detectó huellas de hasta 25 centímetros de profundidad causadas por una camioneta que quedó varada en una zona de circulación restringida. El intendente Sebastián Carbajal estimó que el vehículo no podrá ser removido en el corto plazo y que la recuperación natural del terreno podría llevar varias décadas, incluso acercarse a un siglo.
Profundidad del daño y estimaciones
Los peritajes realizados en el sitio constataron marcas con el perfil completo de las cubiertas enterrado en el barro. Según explicó Carbajal, ese registro es considerablemente más profundo que el antecedente científico tomado como referencia: un estudio previo de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) sobre huellas de UTV había estimado que marcas de entre 10 y 15 cm podrían necesitar entre 40 y 60 años para recuperarse de forma natural.
Partiendo de esa comparación —y con la salvedad de que no se cuenta con un estudio nuevo específico sobre la camioneta— Carbajal planteó que la recuperación del suelo afectado por las huellas actuales podría extenderse “muchas décadas” y acercarse a los 100 años.
“Da un poco de bronca leer en redes sociales que no nos quejemos, que una lluvia má…”
Por qué no pueden sacar la camioneta ahora
Además del daño ya provocado, existe una complicación logística: el vehículo quedó atrapado en una planicie cordillerana donde circula agua proveniente del deshielo y el suelo está saturado. Cualquier intento de remolcarlo con grúas o maquinaria pesada sobre ese terreno blando podría agravar la erosión y profundizar las huellas, por lo que la extracción se postergará hasta que el suelo se seque.
El intendente calculó que la operación para retirar la camioneta podría demandar entre tres y cuatro meses, período durante el cual el vehículo permanecerá varado para evitar un daño mayor.
Contexto técnico y ambiental
La Pampa del Leoncito es un área especialmente vulnerable cuando el suelo está saturado por lluvias o deshielos. En esas condiciones, la estructura del perfil edáfico pierde cohesión y la presión de un vehículo puede «hundir» las capas superficiales, formando surcos que alteran la dinámica hídrica y la recuperación de la vegetación y los microhábitats.
El precedente citado por las autoridades —el trabajo de la UNSJ sobre UTV— sirve como referencia porque cuantifica la relación entre profundidad de huella y tiempo de restitución natural en suelos similares. Sin embargo, las autoridades locales aclaran que la estimación de hasta 100 años no proviene de un estudio nuevo sobre la camioneta sino de una extrapolación conservadora a partir del antecedente universitario.
Implicancias y posibles acciones
El daño tiene varios efectos prácticos y ambientales:
- Alteración del drenaje superficial y mayor riesgo de erosión en episodios futuros de lluvia.
- Pérdida de cubierta vegetal y alteración de microhábitats para fauna local.
- Restricciones en el acceso y necesidad de un plan de restauración o remediación.
Por el momento, la estrategia adoptada es evitar nuevas intervenciones mecánicas hasta que las condiciones de humedad permitan maniobras que no profundicen las huellas. La investigación administrativa y judicial sobre el ingreso del vehículo continúa en paralelo.
Comparativo de profundidades y tiempos estimados
| Profundidad de huella | Estimación de recuperación natural | Origen de la estimación |
|---|---|---|
| 10–15 cm | 40–60 años | Estudio previo de la UNSJ (sobre UTV) |
| ~25 cm | Varias décadas, estimación que puede acercarse a 100 años | Extrapolación mencionada por el intendente |
La diferencia entre cifras refleja tanto el mayor impacto físico de la huella como la ausencia de un estudio específico sobre este episodio. Las autoridades señalaron la importancia de no minimizar el daño con argumentos de fácil solución —por ejemplo, que una lluvia borraría las marcas— ya que el proceso de recuperación del suelo es lento y depende de la estructura y composición del perfil, la vegetación y las condiciones climáticas a largo plazo.
El caso pone en evidencia la fragilidad de ciertos sectores de la cordillera ante el tránsito vehicular, la necesidad de controles más estrictos en áreas protegidas y la complejidad técnica para diseñar intervenciones de reparación sin causar daños añadidos. En las próximas semanas, cuando el terreno lo permita, se definirán los procedimientos para la remoción del vehículo y las medidas de mitigación posteriores.