Modificación formal en la evaluación
La Dirección General de Escuelas (DGE) de Mendoza estableció que, a partir de la segunda mitad del ciclo lectivo, se restituirá en la educación primaria la modalidad de calificación numérica con notas exactas y la utilización de promedios para integrar las evaluaciones, según informó Los Andes y el texto de la resolución citada como Resolución 796/25.
Qué cambia y qué se mantiene
El cambio implica el abandono de los criterios implementados durante la pandemia —denominados “aprendizajes prioritarios”— y la adopción de un nuevo marco conceptual llamado “aprendizajes base”, que redefine contenidos esenciales para cada grado y área curricular. En la práctica, la medida tendrá dos efectos visibles para las familias:
- La calificación será literal: los centésimos obtenidos en cada evaluación se registrarán sin redondeo.
- Los promedios finales se conformarán con esas notas exactas.
“La nota será realmente exacta”, dijo Raquel Ghilardi, directora de Educación Primaria, según la crónica publicada por Los Andes.
Comparación práctica
| Aspecto | Antes (período pandémico) | Ahora (Resol. 796/25) |
|---|---|---|
| Marco de referencia | Aprendizajes prioritarios | Aprendizajes base |
| Registro de notas | Redondeos y valoraciones cualitativas | Centésimos exactos |
| Determinación del promedio | Incluía otros factores (esfuerzo, participación) | Promedios aritméticos con notas exactas |
Reacciones y expectativas
La DGE presentó la modificación como una redefinición de los contenidos considerados estructurantes para cada grado y área. La resolución, según la crónica citada, apunta a que ese marco constituya la guía para la planificación, el seguimiento de trayectorias y la evaluación en primaria. La directora de Educación Primaria, Raquel Ghilardi, explicó que ahora se consignarán los centésimos reales obtenidos en las evaluaciones, lo que impactará en la confección de promedios.
El anuncio abre un debate entre actores del sistema escolar. Por un lado, familias que buscarán mayor transparencia y precisión en las calificaciones; por otro, docentes que habían incorporado en los últimos años criterios de valoración más amplios —como dedicación, esfuerzo y participación— para ponderar el rendimiento. La materia no fue presentada como la eliminación de esos factores, pero sí como un cambio en el mecanismo de registro y de cálculo que puede modificar trayectorias y decisiones administrativas.
Implicancias prácticas para escuelas y alumnos
En el corto plazo, las escuelas deberán adaptar registros, actas y sistemas de información para consignar los centésimos exactos. También impactará en la comunicación con las familias: la precisión numérica hará más visibles variaciones pequeñas en el rendimiento que antes podían quedar atenuadas por redondeos o valoraciones cualitativas.
En términos pedagógicos, la redefinición de los contenidos como “aprendizajes base” implica una priorización curricular distinta a la de los años de aislamiento; sin embargo, la resolución remitida por la DGE —según la nota— se propone ser un instrumento de planificación y seguimiento más que un cambio de fondo en la enseñanza diaria.
Qué queda por definir
Faltan precisiones operativas: cómo se articularán las ponderaciones entre evaluaciones escritas, trabajos prácticos y criterios vinculados al proceso (esfuerzo, asistencia, participación), y de qué manera se capacitará a los docentes en el registro y la comunicación de estas calificaciones a familias y estudiantes. También resta observar la reacción de gremios docentes y asociaciones de padres, y si se producirán ajustes adicionales en el calendario o en las instancias de recuperación.
La medida llega seis años después de los cambios aplicados durante la pandemia y representa una apuesta de la DGE por un esquema de evaluación más “objetivable” en sus registros. Queda por verse cómo se traducirá en las aulas mendozasas y cómo impactará en las trayectorias escolares de los alumnos de primaria.