La Ciudad de Buenos Aires autorizó formalmente las pruebas de autos sin chófer en la vía pública, según la resolución firmada por el Ministerio de Infraestructura que establece las condiciones operativas y los estándares de seguridad que deberán cumplir las empresas tecnológicas y automotrices.
Qué exige la normativa
El protocolo define una primera etapa de ensayos en la que cada unidad deberá contar con un conductor de respaldo sentado al volante, capacitado para tomar el control manual ante cualquier eventualidad. Además, las empresas participantes tienen la obligación de contratar pólizas de seguro de cobertura especial y someter los vehículos a inspecciones técnicas previas en talleres autorizados.
- Conductor de respaldo: obligatorio en la primera fase.
- Seguros especiales: las compañías deberán presentar pólizas que cubran riesgos específicos de la prueba.
- Inspecciones técnicas: controles previos en talleres habilitados.
- Sensores obligatorios: los vehículos deberán incorporar LiDAR, radares y cámaras de alta definición.
- Restricción de horarios y circuitos: la Secretaría de Transporte definirá vías y franjas horarias para no afectar el flujo en hora pico.
La resolución apunta a equilibrar la innovación urbana con la seguridad vial: por un lado habilita el desarrollo de tecnologías de inteligencia artificial aplicadas al transporte; por el otro, impone requisitos técnicos y operativos para minimizar riesgos durante las pruebas en ambiente real.
Infraestructura y equipamiento mínimo
Entre las exigencias técnicas figura la incorporación de sistemas avanzados de reconocimiento —LiDAR, radares y cámaras de alta definición— para identificar peatones y la señalización vial. Las inspecciones previas en talleres autorizados serán condición para poder circular bajo el régimen experimental.
| Aspecto | Requisito |
|---|---|
| Operación | Conductor de respaldo en primera etapa |
| Seguridad | Pólizas de seguro de cobertura especial |
| Inspección | Talleres autorizados |
| Equipamiento | LiDAR, radares y cámaras HD |
| Circulación | Circuitos y horarios fijados por la Secretaría de Transporte |
Impacto urbano y expectativas
El Gobierno de la Ciudad promueve la medida como un paso para posicionar a la Capital Federal como un centro de experimentación en movilidad inteligente. Funcionarios destacaron que el despliegue progresivo de esta tecnología puede contribuir a reducir la siniestralidad vial atribuible a errores humanos.
Por su parte, representantes de la industria automotriz valoraron la iniciativa como un hecho que podría atraer inversiones al sector tecnológico local. Según la resolución, en los próximos meses se espera el inicio formal de las primeras pruebas piloto en avenidas seleccionadas del territorio porteño.
Condiciones para la circulación y la convivencia en la calle
La Secretaría de Transporte tendrá a su cargo la definición de los circuitos y de los horarios autorizados para que estos prototipos circulen: la intención oficial es evitar interferir con el flujo vehicular en las horas pico y reducir los riesgos para peatones y conductores.
En la práctica, eso implicará que los ensayos se concentren en tramos y franjas horarias determinadas y que las empresas deban coordinar con las áreas porteñas para operar. También quedará por verse cómo se instrumentarán señalizaciones y avisos a los usuarios de la calle para advertir la presencia de vehículos en prueba.
Lo que falta definir
La resolución establece el marco general, pero deja abiertas cuestiones operativas: no se detallan aún las avenidas concretas ni el calendario preciso de las pruebas, ni los criterios técnicos exhaustivos que se usarán para avanzar a etapas posteriores sin conductor humano a bordo. Esas decisiones dependerán de la Secretaría de Transporte y de los reportes de las empresas tras las primeras jornadas de ensayo.
En los barrios porteños preocupa el efecto en la convivencia urbana: vecinos y comerciantes suelen preguntar cómo se señalizará y qué cobertura tendrán las autoridades en caso de incidentes. Desde el Ejecutivo insistieron en priorizar la seguridad y en que las pruebas serán progresivas y controladas.
La autorización abre una etapa inédita en la movilidad porteña: permitirá ver en la calle prototipos con sensores de alta tecnología y personal especializado acompañando cada prueba. Queda por resolver —en la práctica— cómo se combinará esa nueva experiencia con la dinámica cotidiana del tránsito y el transporte público en una ciudad ya saturada en muchas horas del día.