El debate sobre el sistema de Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) se instaló en la agenda política nacional con la propuesta del Gobierno de eliminar definitivamente esa instancia electoral. La iniciativa oficial sostiene que las internas son atribución de los partidos y que no corresponde financiar con recursos públicos procesos que, según Presidencia, en 2023 costaron $45.000 millones y "no resolvieron ninguna competencia relevante".
Centro del conflicto: costos, legitimidad y estrategia partidaria
La propuesta del Ejecutivo encontró un escenario político fragmentado: el oficialismo no dispone por sí solo de las mayorías necesarias en el Congreso, por lo que inició negociaciones con distintos espacios —radicales, dirigentes del PRO, fuerzas provinciales, gobernadores y sectores del peronismo— para buscar un respaldo legislativo.
En paralelo surgieron alternativas que intentan cambiar las reglas sin suprimir por completo la herramienta. Una de las más difundidas fue presentada por el senador radical correntino Eduardo Vischi. El proyecto de Vischi mantiene la estructura de las primarias pero propone que el voto deje de ser obligatorio; además, permitiría que las agrupaciones sin competencia interna no participen y fijaría un piso de participación del 10% del padrón como condición para que la elección tenga validez.
“Las internas pertenecen a los partidos y no deberían ser financiadas por todos los contribuyentes”,
la Casa Rosada sostuvo esa línea argumental al justificar la propuesta de eliminación.
Implicancias políticas y riesgos
Las distintas opciones en discusión no son meramente técnicas: modifican la lógica de las carreras internas y la estrategia de cada fuerza. El análisis básico que circula en los despachos parlamentarios advierte que la eliminación completa de las PASO beneficiaría a estructuras partidarias disciplinadas y a candidatos con fuerte control sobre la afiliación; por el contrario, la subsistencia de una primaria con voto voluntario podría polarizar la participación hacia militantes y votantes con alta identidad política.
En el caso del esquema propuesto por Vischi, la combinación de voto voluntario y un piso del 10% abre interrogantes sobre la representatividad del resultado. Si concurren mayormente afiliados y cuadros orgánicos, una primaria formalmente abierta podría, en los hechos, resultar en una selección dominada por aparatos partidarios, con una legitimidad diferente a la que exhibe una elección con voto obligatorio.
- Eliminación total: argumento oficial sobre ahorro y atribución interna a los partidos.
- Voluntariedad con piso del 10%: alternativa del senador Eduardo Vischi que mantiene las PASO pero cambia la obligación de votar y fija umbrales.
- Consecuencia práctica: posibles mayorías partidarias y aparatos con más control sobre candidaturas si disminuye la participación ciudadana.
Contexto electoral
La discusión ocurre en un contexto político en el que las principales figuras del país —desde el sector que conduce Javier Milei hasta referentes del peronismo como Axel Kicillof, Sergio Massa, Cristina y Máximo Kirchner— ya piensan en la configuración de candidaturas y alianzas rumbo a 2027. La elección del sistema primario afecta no solo la logística y el costo fiscal, sino también la capacidad de cada fuerza para ordenar internas y medir fuerzas con anticipación.
En el Congreso la negociación se presume compleja: si bien el oficialismo tiene iniciativa, necesitará sumar votos de sectores provinciales y de distintas fuerzas con matices divergentes sobre la conveniencia política y la legitimidad que aportan las PASO. La alternativa de conservar primarias pero hacerlas voluntarias aparece como un intermedio que podría conciliar a sectores críticos de la eliminación total, aunque no termina de resolver las dudas sobre representatividad.
En definitiva, la reforma del sistema de primarias configura una batalla institucional que será determinante para la estrategia electoral de los próximos años y para la percepción pública sobre la transparencia y la participación en la selección de candidaturas. La decisión parlamentaria sobre las PASO definirá, además, quiénes tendrán la iniciativa para ordenar cuadros y condiciones de competencia hacia 2027.