Desde este viernes 110 pacientes que reciben hemodiálisis en la Provincia de Buenos Aires podrán empezar, retomar o continuar sus estudios primarios y secundarios mientras cumplen sus sesiones de tratamiento. La iniciativa, presentada por NEFRA Medical Care, se implementará en seis centros bonaerenses: Morón, Guillén, Libertad, Merlo, Monte Grande y Ciudad Evita.
Un aula dentro del centro de diálisis
El programa llamado "Escuela en Diálisis" funciona en articulación con la Dirección de Educación para Jóvenes, Adultos y Adultos Mayores de la Dirección General de Cultura y Educación de la provincia, a cargo de Silvia Vilta. Las clases se dictan durante las sesiones de diálisis, con docentes capacitados para adaptar los contenidos y los tiempos a las necesidades de cada estudiante y respetando los protocolos sanitarios vigentes.
La propuesta parte de una premisa concreta: si el tratamiento ocupa una parte importante de la rutina, la escuela puede acercarse hasta ese lugar. En la presentación del programa participaron autoridades de NEFRA y de la Dirección provincial, que destacaron la cooperación entre el sector público y el privado para garantizar el acceso a la educación de pacientes con enfermedades renales crónicas.
“Cada paciente tiene una historia, una familia, sueños y proyectos. Y nuestro desafío también es ayudarlos a que puedan seguir adelante con ellos”, dijo Sebastián Rosende, gerente general de NEFRA Medical Care.
La experiencia ya venía desarrollándose en Mendoza y, según la compañía, ahora se inicia una nueva etapa en la Provincia con la intención de ampliarla progresivamente a otros centros de NEFRA. Para Dora María Agüero, directora médica nacional de la firma, el proyecto muestra lo que puede lograrse cuando salud y educación trabajan juntas.
“Escuela en Diálisis demuestra que el trabajo conjunto entre el sector público y el privado puede generar nuevas oportunidades y garantizar el derecho a la educación”, señaló Agüero.
Qué implica para los pacientes
Los pacientes que participan siguen recibiendo sus sesiones de diálisis con normalidad mientras acceden a propuestas educativas adaptadas. Según la descripción oficial, las modalidades incluyen:
- Clases individuales o grupales durante la sesión de hemodiálisis.
- Docentes formados para ajustar ritmos, contenidos y métodos a la condición clínica y tiempos de conexión.
- Respeto por los protocolos sanitarios del centro.
La iniciativa apunta tanto a quienes desean terminar la primaria o la secundaria como a quienes necesitan apoyo para materias específicas o para la alfabetización. El planteo es práctico: aprovechar horas que de otro modo son de espera o incertidumbre para ofrecer un derecho básico como la educación.
Organización y cobertura inicial
Los seis centros bonaerenses que arrancan el programa son los siguientes:
| Centro | Localidad | Participantes (total provincial) |
|---|---|---|
| NEFRA Morón | Morón | 110 (no especificado por centro) |
| NEFRA Guillén | Guillén | |
| NEFRA Libertad | Libertad | |
| NEFRA Merlo | Merlo | |
| NEFRA Monte Grande | Monte Grande | |
| NEFRA Ciudad Evita | Ciudad Evita |
La firma señaló que las clases respetan los protocolos sanitarios del centro y que se trabajará en forma conjunta con la Dirección de Educación para Jóvenes, Adultos y Adultos Mayores, que supervisa y certifica las trayectorias educativas.
Impacto local y desafíos
En los barrios donde funcionan estos centros, las sesiones de hemodiálisis suelen ocupar varias horas y repetirse varias veces por semana, lo que limita las posibilidades laborales y educativas de las personas afectadas. Llevar el aula hasta la sala de diálisis puede mitigar esa exclusión, pero también plantea desafíos logísticos y pedagógicos: adaptar programas escolares, sostener la continuidad educativa cuando el estado de salud fluctúa y garantizar la privacidad y seguridad sanitaria dentro del espacio terapéutico.
Los organizadores insisten en que la experiencia mendocina es un antecedente válido y que la intención es ampliar el programa a más centros. Para los pacientes y sus familias, la propuesta abre una ventana concreta para recuperar derechos y proyectos demorados por la enfermedad.
Queda por ver cómo se monitoreará el avance de cada estudiante, qué certificación final recibirán y de qué manera se garantizará la continuidad si cambian de centro o de cobertura médica. Por ahora, la puesta en marcha en territorio bonaerense representa un primer paso para integrar salud y educación en una población históricamente vulnerable.