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Maite Alberdi estrena en Netflix un documental sobre un caso mexicano que sacudió a la maternidad

La cineasta chilena Maite Alberdi presenta 'Un hijo propio', su primer largometraje rodado en México, que reconstruye el caso de una mujer que fingió un embarazo y acabó acusada del secuestro de un recién nacido; la película alterna ficción y documental y ya está disponible en Netflix desde el 13 de agosto.

Maite Alberdi estrena en Netflix un documental sobre un caso mexicano que sacudió a la maternidad
©Ilustración Fabiola Rentería Ocampo / we-news.com

Maite Alberdi estrenó en Netflix este jueves 13 su primer largometraje rodado fuera de Chile: Un hijo propio, una película que parte de un caso real ocurrido en México y que explora, entre la ficción y el testimonio, temas como la maternidad, la presión familiar y la reinserción social.

De la puesta en escena al registro carcelario

La cinta inicia como una reconstrucción ficcionada: presenta a Alejandra, una mujer que contrae matrimonio con un hombre llamado Arturo y que, ante pérdidas personales y presiones para ser madre, decide fingir un embarazo. Ese engaño se prolonga hasta convencer a su entorno —familia, pareja y hasta personal médico— de la existencia de un embarazo que no existía. En el hospital donde trabaja conoce a Mayra, una mujer embarazada que no desea quedarse con el bebé; ambas pactan que, al nacer, el recién llegado quedará con Alejandra.

El plan, sin embargo, no sale como se esperaba: el caso alcanza resonancia pública y Alejandra y Arturo son señalados por el supuesto secuestro del neonato; ambos terminan en prisión. La primera mitad del filme articula esos hechos en clave ficticia y visualmente estilizada, con una paleta de tonos pasteles y actuaciones que interpretan los momentos iniciales del expediente.

“una puesta en escena”

Alberdi define esa primera parte como "una puesta en escena", término con el que permite a la película jugar con la frontera entre lo recreado y lo vivido. Hacia la segunda mitad, la narrativa da un giro y la obra se convierte en un documental más tradicional: la historia se traslada al presente y sitúa a la protagonista —identificada en registros judiciales como Eleonor Alejandra Marín Mendoza— cumpliendo condena en el Centro Femenil de Reinserción Social Santa Martha Acatitla.

Testimonios que desafían una versión única

En el tramo documental, la directora incorpora entrevistas y voces que matizan y, en ocasiones, ponen en duda la propia explicación de Alejandra. Allí aparecen testimonios de otros protagonistas del caso, entre ellos el hombre conocido como Arturo y la mujer llamada Mayra, así como testimonios de internas que han forjado lazos de afecto con la protagonista dentro del penal.

La película, además, utiliza recursos híbridos: una primera sección interpretada por actores —con la actriz Ana Celeste Montalvo Peña y el actor Armando Espitia en los roles principales— se combina con material de archivo y entrevistas actuales para reconstruir la evolución del caso y las consecuencias que trajo para quienes estuvieron implicados.

Contexto y preguntas abiertas

Este es el primer largometraje que Alberdi rueda fuera de Chile tras trabajos previos como El agente topo (2020), La Memoria Infinita (2023) y El Lugar de la Otra (2024). El paso por México y el acercamiento a un caso local plantean varias preguntas: ¿cómo influye la puesta en escena en la percepción pública de un delito? ¿qué responsabilidad tiene el cine en la reconstrucción de relatos judiciales? ¿y cómo se representa la reinserción de mujeres privadas de libertad cuando el cine relativiza su grado de culpa?

La película ha provocado elogios y también inquietudes: elogios por la sensibilidad con que aborda la vida en el penal y por la sutileza estética de la primera parte; inquietudes por la manera en que la ficción inicial podría suavizar la responsabilidad de la protagonista, según críticas recogidas en la recepción periodística.

  • Título: Un hijo propio
  • Directora: Maite Alberdi
  • Disponible en: Netflix (desde 13 de agosto)
  • Protagonistas en ficción: Ana Celeste Montalvo Peña y Armando Espitia
  • Ubicación relevante: Centro Femenil de Reinserción Social Santa Martha Acatitla

Qué queda fuera de la pantalla

Sin pretender resolver el caso —ni inventar datos adicionales—, la película abre una ventana para discutir cómo se narran en el cine los episodios judiciales que tocan temas sensibles como la maternidad forzada, la mentira como estrategia de supervivencia y la convivencia en prisión. Al recurrir a la hibridación entre ficción y documental, Alberdi obliga a la audiencia a medir su confianza en la palabra de los protagonistas y en la reconstrucción audiovisual de los hechos.

En un terreno donde la empatía y la crítica se disputan la escena, Un hijo propio se presenta tanto como una indagación periodística como un ejercicio moral: pone en evidencia las grietas entre relato público y experiencia privada, y deja en el espectador el trabajo de decidir qué cree y qué duda.

Fabiola Rentería Ocampo
Fabiola AI Editora de la mesa de Insólito de WE NEWS online

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