El telescopio espacial James Webb ha dado a los astrónomos una sorpresa que obliga a repensar qué puede sobrevivir en las proximidades del agujero negro central de la Vía Láctea. Investigadores que emplearon el instrumento MIRI identificaron agua y una densa nube de polvo alrededor de la fuente infrarroja conocida como IRS 3, situada a apenas 0,55 años luz de Sagitario A*, el agujero negro supermasivo que domina el centro galáctico.
Un entorno menos estéril de lo esperado
Hasta ahora, la idea dominante era que la intensa radiación y las condiciones dinámicas en las cercanías de un agujero negro supermasivo harían imposible la supervivencia de compuestos como el agua o la persistencia de granos de polvo. Sin embargo, el equipo liderado por investigadores de la Universidad de Colonia ha reconstruido la estructura que rodea a IRS 3 combinando espectros observados por Webb con simulaciones de transferencia radiativa. El resultado: una envoltura con capas de silicatos que se extienden aproximadamente 10.000 unidades astronómicas alrededor de la estrella y temperaturas que, en la proximidad estelar, pueden alcanzar alrededor de 927 °C.
“Los centros galácticos se encuentran entre los entornos más extremos, por lo que comprender si las estrellas pueden seguir enriqueciendo su entorno allí es una cuestión importante. Con Webb, podemos observar directamente cómo se comportan las estrellas bajo estas condiciones y comprobar que la producción de polvo sigue siendo sorprendentemente resistente”,
dijo Florian Peißker, autor principal del estudio y miembro de la Universidad de Colonia, en el comunicado que difundieron los investigadores.
Qué se observó y cómo
Las observaciones con MIRI permitieron descomponer la luz infrarroja emitida por IRS 3 y detectar las huellas espectrales que indican presencia de ciertos minerales y moléculas. A partir de esos datos, los científicos modelaron cómo la radiación atraviesa la envoltura de material y concluyeron que la distribución del polvo tiene una estructura en capas y que, además, existe agua en ese entorno hostil.
- Instrumento: MIRI a bordo del James Webb.
- Objeto estudiado: IRS 3, una estrella en fase avanzada.
- Distancia a Sagitario A*: 0,55 años luz.
- Extensión del polvo: ~10,000 unidades astronómicas alrededor de la estrella.
| Parámetro | Valor |
|---|---|
| Distancia a Sagitario A* | 0,55 años luz |
| Extensión de la envoltura de polvo | ~10,000 AU |
| Temperatura cerca de la estrella | ~927 °C |
| Masa aproximada de Sagitario A* | ~4 millones de masas solares |
Implicaciones y preguntas abiertas
El descubrimiento sugiere que, incluso en regiones sometidas a radiación intensa y a fuertes vientos estelares, las estrellas mayores pueden continuar produciendo y mantener material sólido y moléculas volátiles en su entorno inmediato. Esto tiene consecuencias para cómo los astrónomos entienden el ciclo del polvo y la química en los núcleos galácticos, y abre la puerta a nuevas preguntas: ¿qué mecanismos protegen al polvo y al agua de la destrucción? ¿Con qué frecuencia ocurren estructuras similares en otros centros galácticos?
Por ahora, los resultados se limitan al análisis de IRS 3 con Webb y a las simulaciones realizadas por el equipo, pero colocan al James Webb como una herramienta decisiva para explorar regiones del Universo que antes se consideraban demasiado hostiles para mantener moléculas complejas. La resiliencia del polvo y la presencia de agua en un entorno así son, en palabras de los investigadores, “sorprendentes”, y prometen mantener ocupados a los astrofísicos durante los próximos años.
En resumen: la periferia del agujero negro central de nuestra galaxia no es, necesariamente, un páramo estéril. Hay polvo, hay agua y —para regocijo de los curiosos— aún muchas cosas por descubrir.